Nos referimos en el último artículo al gran reto empresarial y quizá el más grande de los últimos casi 40 años de joven historia democrática del país: generar confianza a sus empresarios, a lo interno de las asociaciones empresariales y gremiales a las cuales pertenecen y con mayor significado a la sociedad, en este tiempo de pandemia. No menos delicado que un reto de esa dimensión, lo son la actitud y la confianza, vistas; la actitud como la semilla del comportamiento y la confianza entendida como la cosecha a esperarla producto del resultado de lo sembrado. Imagino con visión prospectiva toda la cosecha que puede lograr un líder empresarial con la actitud adecuada, que como muestra de uno de ellos, en una conversación sostenida, aún con su voz convaleciente y a pesar de enfrentar todavía las secuelas del covid que afectó recientemente su salud, se mostraba entusiasta, esperanzado y fluían sus ideas e intenciones apegadas a una visión de un sector empresarial más cercano a la gente. Los ciudadanos siempre hacen cola que algo suceda, y en el ínterin, se dan el tiempo esperando y observando a que los actores claves de la sociedad como el empresarial, hagan que algo funcione de una forma determinada como ellos ansían, de manera que aproximar los intereses empresariales con las expectativas de la sociedad en tiempo de crisis es un gran reto y el resultado esperado es la confianza, la que se puede más o menos reforzar en función de las acciones y de valores. En esta conversación con actitud, noté evidentes valores, sobre todo el de la responsabilidad moral cuando al referirse a la capacidad de querer responder de los actos que realiza el sector empresarial y el ánimo de querer enchufar relación más reciproca con la sociedad, sólo veo el reflejo de consecuencias previsibles de esos actos en su contenido ético. La sensación interior que se tiene del sector empresarial entra por los sentidos, lo que se ve, lo que se dice y escucha en un proceso que de “percepción” pasa a una realidad, aunque no sea lo real, porque los problemas estructurales brotan en las coyunturas, y es cuando comunicacionalmente se debe trabajar también en las impresiones, sondearlas. El último sondeo de opinión pública de julio 2020 de “percepciones” sobre la situación hondureña de la firma ERIC-SJ, la población percibe corrupción extendida a este actor clave y se dan mediciones sobre la percepción si es un actor social confiable, que prefiero no repetir. De esta conversación me quedé con la actitud y la visión planteada de este líder empresarial que busca corresponder con confianza a la ciudadanía y con los valores empresariales expuestos.