El zancudo Aedes transmite una variedad de enfermedades virales del grupo arbovirus, entre ellas el dengue, el chikungunya, el zika, el mayaro y la fiebre amarilla. Actualmente Honduras experimenta una severa epidemia de dengue en todo el país con 44 muertes (julio 5, 2013) y 15,400 casos reportados en los primeros seis meses de este año.
Seguramente estos números seguirán multiplicándose a medida que avance la época lluviosa.
El control del dengue pasa por la eliminación del zancudo transmisor, por lo cual la Secretaría de Salud ha decretado emergencia nacional y ha dedicado gran parte de sus recursos a la abatización de los recipientes de agua y a la fumigación de los hogares.
Pero estas medidas han sido ineficaces para detener el avance de la enfermedad.
El problema es que el zancudo Aedes aegypti y el Aedes albopictus chupan sangre, que necesitan para madurar sus huevos y luego buscan un depósito de agua limpia, generalmente una pila o un barril de agua, pero cualquier lata, cáscara de huevo en el solar, incluso el hueco de una hoja que se llena de agua puede servir para depositar de 400 a 500 huevos. Pronto estos huevos eclosionan y producen larvas, que se transforman en mosquitos adultos en 23 días.
Solo las hembras chupan sangre, los machos se alimentan del néctar de las flores, de frutas y otras cosas dulces, pero son indispensables para inseminar a las hembras y continuar el ciclo de la vida.
La Secretaría de Salud ha gastado millones en la compra de químicos para fumigar las viviendas y para poner abate en las pilas de agua.
Ahora existe un método alterno que no ha sido ensayado en Honduras, pero sí en otros países como Australia, Vietnam, Brasil, Colombia y otros.
Consiste en infectar los zancudos Aedes con una bacteria llamada Wolbachia. Esta bacteria, descubierta en la Universidad de Melbourne, Australia, se multiplica en el mosquito y afecta su metabolismo de manera que aunque pique no puede transmitir ningún virus.
El zancudo se vuelve portador de la bacteria y la puede transmitir a otros mosquitos y a sus larvas. Dentro de un tiempo toda la población de Aedes de una región se vuelve inofensiva, aunque pique, no transmite ningún virus, con lo cual se controla el dengue, el chikungunya, el zika y el mayaro.
Indudablemente este es un gran aporte de los microbiólogos investigadores al control de estas enfermedades mortales.