Columnistas

Los Reyes Magos llegan hoy, en este día de frío de enero y ya la violencia y el derramamiento de sangre empañan las primeras luces del nuevo año.

Ya más de 20 muertos se contabilizan en distintas zonas del país y se lo atribuyen en su mayoría a conflictos y “problemas de convivencia social”.

No obstante, el trabajo de la autoridad es ir y levantar cadáveres, dar un par de declaraciones, archivar los sinnúmero de casos de matanza que hay y enterrarlos en el olvido, pues la investigación llega hasta donde ellos declaran: “peleas de territorio”.

Sin embargo, con pasmosa gracia, consideran que en comparación a enero de 2019 donde prevalecieron 29 asesinatos en dos días, la cifra de 2020 ya supera las 21 personas y constituye una reducción en cuanto a las incidencias sanguinarias.

Magníficos datos. Sin lugar a duda esta temporada comienza con miedo, confusión, desesperanza, un par de payasadas y miopías mentales de políticos y la inoperancia policial que reconoce el terror imparable y el período más duro, con una inseguridad y constante temor, igualmente la incertidumbre económica cuando la ciudadanía percibe que el dinero se esfuma de los bolsillos sin tener una capacidad económica, la degradación moral, el narcotráfico, la impunidad, matanzas en los presidios; donde hasta los derechos humanos tienen grilletes, y una paralizante corrupción de saqueo y ruinas, dejando a este pueblo en la calle.

Este 2020 es de muchas faenas exigentes, desafiantes y definitorias para el futuro, que esta época sea el cimiento de una nación justa, segura, digna y no solo una noticia arrinconada en los periódicos donde la calamidad humana nos desprecia la vida y el respeto, solo el primer día de enero cinco mujeres murieron de forma violenta, alimentando el morbo y la preocupación en la sociedad ante la imparable ola de feminicidios.

La reacción de las organizaciones de mujeres ha desafiado el desorden de la seguridad con sendas declaraciones de protesta contra los sangrientos acontecimientos que en pleno inicio de este tiempo enlutaron cinco familias, a la vez que demandan a las autoridades que se tomen las medidas necesarias para que los índices bajen.

De igual forma, representantes de la Iglesia condenaron este tipo de actos hacia las féminas, pero parece solo una oración sin pecados concebidos que no escucha el gobierno, que pretende limpiar su imagen con el discurso de la paz social.

En el 2019 fueron más de 290 las mujeres asesinadas en diferentes hechos, casi todos ya oxidados en las gavetas de la impunidad, donde cabe la ilusión de una sociedad sometida a una fase permanente de guerra civil.

Mientras tanto, la clase parasitaria aferrada al poder mira pasar los muertos por televisión y no ve vidas perdidas, sino estadísticas ganadas.

Inicia el año teñido de rojo, así como se tiñe de gris, aunque también se pinta de esperanza la lucha hasta derrotar la corrupción e impunidad, no puedo expresar mejor deseo de estos nuevos abriles, que la prosperidad y felicidad en todas las luchas que vienen, con paz y libertad, conciencia y responsabilidad de un cambio de actitud y fuerza contra la sangre derramada, un día luminoso. Pronto se acerca en Honduras.