En una Honduras que conmemora 202 años de su independencia da la impresión de que nada ha cambiado por la tumultuosa realidad política donde todos los sectores dicen “desear” lo mismo, pero en realidad se han atrincherado en su esquina ideológica. Un ejemplo es la elección de las autoridades del Ministerio Público, donde no se están dando los consensos que exigen los hondureños.
“La voluntad general del pueblo“ como lo escribió el prócer José Cecilio del Valle en el Acta de Independencia, es hoy día un clamor por: ¡Empleo! que junto a otros temas requieren atención inmediata del Estado y la participación de todos los sectores para articular estrategias efectivas.
En mi rol de directora ejecutiva de Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa, en un país con el presupuesto “más alto de la historia” que representará alrededor del 46% del PIB y donde un poco más de 70 mil millones de lempiras vendrá de fuentes externas puedo asegurarles que a la micro, pequeña y mediana empresa, “los valientes que realmente transforman a Honduras” que generan el 75% del empleo, las exigencias más apremiantes para los políticos son: incentivos, simplificación de trámites, extorsión y seguridad, mejora del clima de negocios, costo de energía eléctrica, alta carga impositiva. Etc.
La CCIT con más de 130 años de trayectoria, en consonancia con sus objetivos: contribuir al desarrollo económico, promover la concertación social, la consolidación de la democracia y del Estado de Derecho, en este mes en que también se conmemora el Día Internacional de la Democracia, declarado así por Naciones Unidas para brindar a los países la oportunidad de revisar el estado de su democracia, exhorta a los políticos: a que “por amor a Honduras, con espíritu democrático y respeto a la ley, dialoguen para alcanzar consensos, trabajen unidos para preservar el empleo y por propiciar las condiciones que la MIPYME requiere para crecer y así generar más empleos para los hondureños”.
Para finalizar, parafraseo al prócer José Cecilio del Valle, que en un inciso del Acta de Independencia hizo un llamado a los prelados, el cual reescribo así para los políticos: “Que se pase oficio a la “clase política de Honduras” para que cooperando a la paz y sosiego que es la primera necesidad de los pueblos, cuando se pasan de un gobierno a otro, dispongan que sus individuos exhorten a la fraternidad y concordia a los que, estando unidos en el sentimiento general de la independencia, deben estarlo también en todo lo demás, sofocando pasiones individuales que dividen los ánimos y producen funestas consecuencias”.