Cartas al editor

Un penoso incremento

En un país como Japón, del cual nos encontramos a años luz de atraso, con profesionales de todo tipo, los únicos que no tienen que inclinarse ante el Emperador son los profesores, pues para ellos no puede haber quien los gobierne si no hay profesores.

Acá en Honduras pasa casi lo mismo, ya que el gobierno tiene mucho interés en educar a su pueblo, primero despedazaron el Estatuto del Docente, luego aumentaron los años a la jubilación y, después de una década, les vienen a dar un pírrico aumento de 1,000 lempiras. Y sí, me estoy quejando pues aunque el dicho diga “más vale poco que nada”, me parece vergonzoso ver cómo el gobierno derrocha millones en invertir en “supuesta seguridad”, cuando de eso nada que ver, y deja al gremio magisterial las monedas del Banco Central. Los profesores en Honduras lidian con muchos problemas, su seguridad, la falta de valores que carecen los jóvenes y también los niños, uno de los trabajos más pesados y estresantes, y que no vengan a decir que los profesores no le ponen empeño y amor a su trabajo, pues con el sueldo de maestro apenas alcanza para sobrevivir. La sociedad se queja y dicen que los profesores ya no enseñan nada, pero tenemos un sistema SACE, que obliga prácticamente a pasar a todos los estudiantes, eso por una parte, y por otro lado la Malla Curricular es redundante en temas y estos no se enfocan en lo que deberían, el incremento al salario de responsables de transformar al país, es la prueba fehaciente del estado y su interés para que todo siga igual, y que el incremento fue un acto nada pletórico.