Estoy convencido que para uno mismo tener sus ideas o pensamientos bien definidos tiene que estudiar o por lo menos conocer lecturas de los grandes pensadores (filósofos) que nos dio la historia.
De lo contrario caeríamos en razonamientos con muchas falacias a veces sin darnos cuenta. No creo que para ser filósofo (que además no es un asunto que se pueda concretar o concluir, ninguna profesión lo es) haya que utilizar un recetario, sea este sugerido o supuesto, como si existiera una fórmula para ello.
Cada quien se acerca a la filosofía por caminos muy diferentes y esto es lo que puede hacer que marquemos la diferencia, no siguiendo los mismos parámetros, o aparentemente los que le han funcionado a otros. Hay que proponer la diferencia, la divergencia de caminos, que es lo que podemos observar en la historia de la filosofía, sino Nietzsche hubiera sido otro Platón o Sócrates, y fue totalmente lo contrario: un antiplatónico y antisocrático.
Dejemos de lado el sentido común y el hombre unidimensional de nuestra sociedad actual (y de siempre lastimosamente), no encajemos, no encasillemos en la linealidad apolínea, de la razón que todo lo “normaliza”, como si el mundo no fuera lo suficientemente complejo para encasillarlo en leyes y normas.
No encasillemos en los recetarios de los demás. El pasado es necesario conocerlo pero un buen filósofo de hoy debe proponer cosas para su actualidad. El filósofo que no piense sobre su realidad actual solo es un teórico o experto en ideas antiguas pero no incide en su tiempo y realidad, simple. Ahora bien, lo de entrar a una carrera temiendo no ser reconocido... mmm, no sé, creo que sea el caso de la mayoría, más bien, lo que a muchas personas les importa no es la competitividad sino el dinero que les dará de comer.
De hecho hay mucha gente que quiere estudiar algo que le apasiona pero teme morir de hambre. Luchemos por divulgar nuestras ideas. Es realmente hermoso el campo de la filosofía.