Don Roberto fue destacado dirigente del fútbol aficionado, con una trayectoria de más de 50 años, ocupó cargos importantes en equipos y ligas menores de Tegucigalpa y la región centro oriental. Su deceso deja un gran vacío en el fútbol y, por supuesto, en su familia. Sus hijos comentan que su padre era muy trabajador.
“Fue un gran padre, guiándonos en la vida en cosas buenas y siempre inculcando buenos modales, nos decía que nosotros teníamos que lograr mejores cosas que él en la vida”. Era un gran amigo, ayudaba mucho en delegaciones a su gran equipo Soledad.
En su vida deportiva fue miembro de la Fenafuth por mucho tiempo. También acompañó a nuestras selecciones menores y a la selección mayor en varias ocasiones. Fue presidente de la Liga Mayor. Algunos de sus amigos cercanos como Diego Reconco, Oswaldo Herrera y Walter Laínez, con mucho respeto, cariño y admiración para su mentor y amigo, expresaron que “Roberto López deja un legado de honestidad, capacidad y humildad”.
Lo recuerdan como un buen esposo de su compañera de vida Doña Concepción Reyes Galeano, con quien se hacía acompañar a las canchas de fútbol. Fue un hombre ejemplar, por lo que sus hijos Roberto e Iván, más sus cuatro nietos deben estar orgullosos.
La vida de tan célebre personaje nos indica que la práctica de una disciplina deportiva como el fútbol es algo que no solo les trajo beneficios a sus dos hijos, a quienes conozco desde sus años de primaria en el Instituto San Francisco, sino que les inculcó aquellos valores que solo se aprenden gracias a los padres, por lo que hoy sus descendientes son ciudadanos de bien. Esto nos muestra, que su legado trascendió más allá de las canchas de fútbol. QEPD Roberto López Irías.