Aprende a nutrir y madurar tus ideas.
El año pasado trabajé en un mecanismo formal para informar los objetivos y parámetros de mi compañía de forma mensual y trimestral.
Pensé que estábamos listos para esta idea hace alrededor de un año, pero me tomé unos meses para trabajar con la idea.
Algunos conceptos necesitan madurar; esta es la mentalidad que me ha ayudado a nutrir una idea y darle tiempo para que crezca.
Este enfoque guarda la idea para el futuro y simultáneamente permite que mi mente le dé forma lentamente.
Después completo los detalles uno a uno y, cuando estoy lista, la pongo en acción.
Este concepto de poner una idea como una tarea pendiente permite darle tiempo para madurar.
Otra sugerencia que me ha parecido muy útil es nutrir mis ideas por medio de la escritura.
Irónicamente, nunca me imaginé a mí misma escribiendo como adulta, y esta fue la razón por la cual me tomó tanto tiempo empezar.
Una pequeña voz muy insistente no dejaba de decirme que lo hiciera, así que finalmente empecé a escribir para tener algo de paz.
Escribir se ha vuelto una necesidad para mí.
Lo que no me imaginaba sobre el escribir es que se convertiría en una herramienta tan importante para desarrollar y aclarar mis ideas.
Incluso mientras escribo, estoy entendiendo y hasta creando el mecanismo con el que trabajo con ideas.
En cierto sentido, escribir me crea al mismo tiempo en el que yo le estoy dando forma.
No tienes que escribir una columna para beneficiarte de la escritura.
Escribir en un diario puede tener el mismo efecto, y puede ser tan fácil como tener una pequeña libreta junto a tu escritorio.
La práctica de escribir es extremadamente útil ya que ofrece la oportunidad de expresar la información almacenada en nuestras mentes y le da forma dependiendo de nuestro contexto.