Cartas al editor

El mundo entero ya comienza a realizar los preparativos para la gran fiesta tradicional de la natividad y Honduras también se une a esta gran celebración, sin importar los desastres ocasionados por los huracanes Eta y Iota, estos que ocasionaron el desborde de los ríos, anegando algunas regiones de todos los departamentos de nuestro país.

A todo lo anterior, ha de agregarse la pandemia del covid-19, la cual se ha llevado gran parte de la población hondureña de todas las edades. Asimismo, los desastres naturales antes mencionados dejaron como consecuencia inundaciones, provocando pérdidas humanas, materiales, y a los cultivos en la mayoría de las zonas rurales de Honduras.

La víspera de la Navidad ha comenzado a dar nuevos brillos a la población para no perder la hermosa tradición del nacimiento del Salvador, el año 4 de la era anterior a la cristiana.

Ya se empiezan a oír

las historias de la natividad del Salvador de la humanidad.

Se habla del perdón, de la salvación por gracia del Señor Jesucristo.

Ahora se comienza a hablar también de la reconstrucción de Honduras después de los desastres del segundo semestre del 2020.

Y como la Navidad día a día se está acercando, el supremo gobierno tiene la gran oportunidad de emprender una gran obra de amor y perdón en las próximas fiestas de fin de año.

Hablo de la consideración de conceder un indulto a los privados de libertad de todos los centros penales.

Esto beneficiaría a adultos mayores que padecen de enfermedades de base como la diabetes, la insuficiencia renal o cualquier otro tipo de padecimiento terminal, y concederles, a través de la Corte Suprema de Justicia y la Sala Constitucional, un indulto parcial, para que puedan volver a sus hogares, con sus familias y poder gozar de los tratamientos necesarios en las instituciones de salud del país

¡Señor Presidente: “obras son amores”!