Cartas al editor

Filosofía comunitaria

Estamos a la víspera de un nuevo año, con esperanzas de la reducción de la violencia y que todo cambie para bien, los hondureños anhelamos un ambiente de armonía, paz, tranquilidad y seguridad en cada uno de los rincones de nuestro territorio, con una policía cada vez más cercana a la comunidad, bajo una política pública de seguridad ciudadana, de una función policial bajo la tan anhelada Policía Comunitaria, misma que demanda de un funcionario más profesional, transparente, proactivo, que se caracterice por actuaciones apegadas al principio de la legalidad y el respeto a los derechos humanos como parte de la institucionalidad de un verdadero Estado de derecho; para tal extremo es necesario la implementación de estrategias más sólidas, orientadas a contrarrestar el flagelo de la criminalidad común y organizada, bajo principios fundamentales de la legalidad, el debido proceso, respeto estricto a los derechos y garantías fundamentales de todos (as) los ciudadanos (as), por tal razón es menester dejar a un lado malas prácticas que se han venido heredando desde hace muchos años, muchos ciudadanos se quejan del trato inadecuado recibido por funcionarios de policía en las calles o en las estaciones de policía, actuaciones que van en contra de esa valiosa trilogía de PREVENIR, SERVIR y PROTEGER, que es parte de tan noble institución.

La Policía, bajo una verdadera filosofía comunitaria, logra realizar acciones encaminadas a levantar diagnósticos de la comunidad, que le permitan identificar verdaderos problemas, que exijan la ejecución de estrategias contundentes para dar respuestas integrales a las necesidades de la comunidad.

La sociedad hondureña demanda este 2023 de una Policía más cercana, con liderazgo en la solución de problemas que abaten a nuestra Honduras, un mejor actuar de sus funcionarios, observando en todas y cada una de sus actuaciones, el respeto a la ley y un servicio de calidad a la población.