Cartas al editor

En el corazón del Guatemalía

Amigos, en esta oportunidad los llevaré a una aventura, a un esplendoroso sitio, al oriente de la ciudad de Santa Bárbara.

Viajando a Santa B?rbara, en el occidente de Honduras, pasando por el puente sobre el río Ulúa, a inmediaciones de la comunidad de Ilamatepeque, inspiración para el escritor y periodista originario de Olanchito, Yoro, Ramón Amaya Amador, en su libro “Los brujos de Ilamatepeque”, la comunidad referida quedó dentro de la geografía y la historia, con el nombre de su apócope, “Ilama”.

Desde kilómetros adelante, los viajeros podrán contemplar, allá en el horizonte oriental, el cerro conocido como el Guatemalía, que es como el “sempiterno guardián” de Santa Bárbara, del cual se dice que el misionero Manuel de Jesús Subirana, sacerdote, de tiempos pasados, profetizó “la destrucción, a causa de un deslave total de dicho cerro”.

Para llegar al Guatemalía se necesita: solicitar permiso a las criaturas espirituales que protegen al denso bosque que lo rodean; no lanzar al suelo ni la envoltura de un confite porque al lugar se lo considera sagrado por quienes lo resguardan.

El silencio humano es uno de los requisitos para transitar en el bosque y lograr llegar al corazón del Guatemalía, después de una meditación profunda; ahí se respira una atmósfera de tranquilidad, se siente una frescura total.

Aparte de escuchar la onomatopeya de la variedad de aves de pictóricos plumajes, se llega a una quebrada de limpias y cristalinas aguas que zigzaguean, cadenciosamente, hacia la garganta central del cerro, cuya profundidad no deja escuchar el ruido del agua ni el de las rocas que caen dentro de ella.

El sitio es bello, inspirador y resplandeciente, invitando a la reflexión y meditación; abrazándose a árboles, a las rocas frescas, usted puede energizarse.

El profesor Candelario Reyes será su guía en el centro de Santa Bárbara. Búsquelo.