Cartas al editor

Democracias fallidas

La Real Academia Española define la democracia como un sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo que la ejerce directamente o por medio de representantes.

Sin embargo, algunos autores definen algunos sistemas políticos como democracias fallidas. Donde los gobiernos de turno abusan de su poder y corrompen a los ciudadanos con promesas imposibles de cumplir solamente por fines electorales y así perpetuarse en el poder.

No obstante, según varios autores, existen diversos elementos que por lo general un país debe cumplir para considerarse democrático, por ejemplo, todos los representantes deben ser elegidos a través de elecciones periódicas y justas, todo ciudadano debe tener el derecho a votar, competir por los cargos públicos y expresarse libremente y poder formar asociaciones y organizaciones independientes, incluyendo partidos políticos.

Miguel Carreras, del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de California, comentó que América Latina es un claro ejemplo de lo que es una democracia fallida, enfatizando los casos de Bolivia y Venezuela, donde Morales, Chávez y Maduro acumularon poder copando la Corte Suprema y la Corte Electoral con aliados, entre muchas medidas que llevaron a un desgaste de las normas democráticas.

¿Cómo se diferencia una democracia fallida de un Estado fallido?

Aunque son términos parecidos no son lo mismo.

Un Estado fallido es el que ha fallado en garantizar el acceso a servicios básicos a su población.

¿Pero qué sucede cuando en un mismo país se combina una democracia fallida con un Estado fallido?

Existirá caos tanto a nivel nacional como internacional y perderá su calidad de imagen, careciendo de legitimidad y llegando a un estado de guerra de todos contra todos, es decir, un Estado lleno de violencia indiscriminada, perdiendo el estilo de funcionamiento de la sociedad.