Mientras en el volátil Medio Oriente nuevas matanzas de palestinos y más ataques de Hamas contra el ejército israelí hicieron volar por los aires la tregua humanitaria, poco tiempo después de iniciada ayer en la martirizada Gaza; en Latinoamérica, Argentina se ha expuesto ante el mundo por el irrespeto a las leyes y la justicia y ha caído en default. Un juez estadounidense ha ordenado el cumplimiento y ejecución del pago de bonos a los acreedores.
De hecho, desde junio pasado, Argentina había depositado en el Banco de Nueva York Mellon los 539 millones de dólares que debían pagarse a más tardar el pasado miércoles; pero la institución bancaria, acatando el fallo de la justicia estadounidense, anunció a los acreedores que no trasladaría los fondos a sus cuentas, por lo que rápidamente las agencias calificadoras de crédito se apresuraron a declarar al país sudamericano en default o cesación de pago de su deuda, afectando la ya deteriorada imagen del gobierno de los Kirchner.
La cuestión es que una minoritaria fracción de quienes habían comprado bonos argentinos durante el default real en que cayó ese país en 2001 se negó a incorporarse al proceso de reestructuración de la deuda del 2005 y el 2010 que fue, en su momento, incluso aplaudido por los organismos internacionales de crédito como una buena salida para los países en crisis.
Y esos fondos especulativos o fondos buitre que no aceptaron disminución alguna de la deuda argentina antes de que se venciera el pago para los bonistas más conscientes y realistas, no solo insistieron en recibir el 100% de sus abultadas ganancias, sino que acudieron a la justicia estadounidense para que esta prohibiera el pago a la mayoría.
El polémico juez Griesa ha criticado a las autoridades argentinas por emitir declaraciones públicas “confusas y formadas por medias verdades” sobre sus obligaciones para con los acreedores. Y lo ha hecho tras sostenener una reunión entre demandantes y demandados en un paso por evitar que situación se agudice. Sin embargo, no ha tenido resultados positivos y ha pedido que continúen las negociaciones entre Argentina y los fondos especulativos, que demandan el cobro integro de la deuda. Mientras, a lo interno, la situación es un caldo de cultivo para la clase política donde ya se habla de interpelar a funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner y golpea mucho más el futuro del oficialismo de cara a los comicios del próximo año.