Desde que el hombre tiene uso de razón, estos dos sentimientos surgieron y se manifiestan como parte integral de la naturaleza humana.
Además de tener que hacer frente a las urgencias materiales básicas: alimentación, techo, vestuario; a los imperativos sociales: vivir en comunidad; a las exigencias biológicas: reproducción de la especie; también se manifiestan las necesidades afectivas: querer y ser querido, amar y ser amado.
Todas ellas posibilitan alcanzar la plenitud vital, la búsqueda incesante de la elusiva felicidad, permitiendo su realización el desarrollo de una personalidad equilibrada, en armonía consigo mismo y con los demás, sea que vivan en cercanía o en lejanía geográfica.
Siendo el amor y la amistad estados de ánimo complejos, se dan distintos tipos, por lo que una taxología debe incluir desde el físico hasta el platónico, desde el trágico al apacible. Igualmente, el permanente y el transitorio, el altruista y el egoísta, el desinteresado y el interesado, el que se mantiene incólume ante las adversidades y desengaños y el voluble, que se diluye hasta extinguirse de cara a las decepciones e inconsistencias.
Algo similar acontece con la amistad: existen aquellas incondicionales, solidarias ante los vaivenes del destino, pero también aquellas falsas, oportunistas, que actúan de acuerdo al frío cálculo del costo/beneficio.
Aun así, ambos están presentes en nuestras vidas, moldeando e impactando las relaciones interpersonales, originando expectativas, ilusiones y compromisos, plasmados en obras literarias, musicales, pictóricas, coreográficas, que recogen -en sus respectivos formatos-, los diversos estados anímicos.
Tanto el amor como la amistad no deben manifestarse solo este 14 de febrero, por el contrario, deben expresarse a lo largo de los 365 días del año, a efecto de hacerle sentir a la otra persona nuestros afectos y ternuras de forma permanente y no ocasional. Estos sentimientos requieren ser fortalecidos cotidianamente para evitar que se debiliten y extingan: una caricia, una frase, un gesto, una sonrisa espontánea a veces dicen más que muchas palabras protocolares.
Salud y paz en este día a todas y todos, jóvenes, adultos, ancianos; que la festividad sea propicia para evocar recuerdos y renovar estos dos sentimientos: el amor y la amistad.