La proliferación de casos confirmados del virus chikungunya en Latinoamérica, incluyendo en la vecina El Salvador, y los tres casos sospechosos que ya se reportan en Honduras, ha llevado a las autoridades a declarar una alerta sanitaria que debe ser tomada por la población más bien como un llamado para despertar la conciencia sobre la presencia de otro peligro y, más importante aún, para incorporarse de forma más activa al combate del vector que lo transmite.
Y es que esta otra amenaza a la salud, al igual que muchas más, también se transmite por medio de los zancudos. En ese sentido, combatir los criaderos de zancudos, evitar que se reproduzcan, es la medida más efectiva y económica.
El chikungunya no solo tiene síntomas similares a los provocados por el dengue, sino que usa al Aedes aegypti para trasladarse de un enfermo a otro, aunque la nueva enfermedad también se transmite mediante el Aedes albopictus.
Contrario al dengue hemorrágico, los expertos no consideran mortal al virus chikungunya; sin embargo, es todavía más incapacitante ya que en algunos casos el enfermo sufre fuertes dolores en las articulaciones incluso durante varios meses, lo que le imposibilita cumplir con sus deberes escolares o laborales, según sea el caso.
Muy bien la alerta declarada por el gobierno hondureño, tanto para intensificar la lucha contra los zancudos como para preparar al personal médico y tener a disposición todo lo necesario para enfrentar una eventual ofensiva del chikungunya. Lo bueno es que la acción preventiva para combatir el chikungunya y el dengue es la misma: destruir el vector. Sin embargo, uno de los principales retos a enfrentar es saber diagnosticar correctamente si se trata de una u otra enfermedad.
Si bien el Estado debe adoptar las medidas que sean necesarias para enfrentar el nuevo mal, estas solo serán totalmente efectivas si la sociedad entera se incorpora. El simple hecho de no permitir criaderos de zancudos, una acción en la que todos debemos involucrarnos, nos mantendría fuera del alcance del dengue clásico y hemorrágico, y también del chikungunya.