Tegucigalpa, Honduras.- Un módulo con capacidad para 1,300 privados de libertad fue reconstruido en las instalaciones del Centro Penitenciario Nacional de Támara (CPNT), con una inversión de unos seis millones de lempiras.
Autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INP), encabezadas por su director, el coronel en condición de retiro, Walter Irán Amador Lacayo; la secretaria de Derechos Humanos, Leda García Pagan y otros funcionarios, supervisaron e inauguraron este miércoles las instalaciones.
El director de Támara, teniente coronel Wiliam García, dijo que el objetivo de la remodelación del módulo, es reducir el hacinamiento del sistema penitenciario en todo el país.
Actualmente Támara tiene registrada una población de entre 5,670 a 5,700 privados de libertad, ya que el número varía por el movimiento de ingresos y egresos, detalló el jefe militar.
Este recinto antes era conocido como el de sentenciados, y ahora va a ser es uno de mínima y media seguridad, ya que así se tiene planificado hacer la clasifican en los próximos días.
La capacidad de las remodeladas bartolinas es para albergar a 1,300 personas, que van a ser trasladadas de los lugares donde fueron reubicados, mientras que realizaba el proceso de construcción.
Cámaras y barrotes
EL HERALDO entró al hogar de los privados de libertad comprobando que está remodelado en su totalidad, segmentado por pabellones, con portones de acceso y celdas que permiten hacer varias clasificaciones.
En esta administración se realizó una inversión de entre 5 o 6 millones lempiras para la reconstrucción de este módulo, y se ha logrado remodelar por completo, destacó Amador Lacayo, ya que no es un módulo nuevo, pero los privados de libertad estarán en condiciones de dignidad.
Según las autoridades, en el módulo hay algunas celdas con capacidad para tres, seis y hasta 15 privados de libertad, pero serán segregados de acuerdo al nivel de peligrosidad.
El general en condición de retiro detalló que además se instalaron aproximadamente 60 cámaras de seguridad en todo el edificio para mantener una vigilancia permanente, tanto dentro como en los espacios abiertos del módulo.
Se arregló además, todo el sistema eléctrico, las instalaciones de agua potable y de aguas negras, pero los privados de libertad no van a tener conexiones eléctricas, porque ya no está permitido.
Un sacerdote bendijo las nuevas instalaciones, mientra que las autoridades agradecieron a los privados de libertad que fueron parte del proceso de reconstrucción de uno de los nueve módulo que existen en el predio de Támara.