Al menos 100 preguntas relacionadas con corrupción, crimen organizado y algunos aspectos personales componen la prueba del polígrafo a la que serán sometidos los empleados y funcionarios del Poder Judicial.
Estas interrogantes fueron las efectuadas a los miembros de Consejo de la Judicatura que se sometieron al polígrafo hace dos semanas y, según el vicepresidente de ese órgano contralor de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Teodoro Bonilla, serán similares a las que se les harán a los jueces y demás empleados de esa entidad.
Bonilla dijo a
EL HERALDO que el interrogatorio dura unas tres horas y que hay pocos intervalos en los que se les dio “agua y galletas”.
Algunas preguntas van orientadas a saber si ha consumido drogas o ha recibido dinero del crimen organizado o si, en general, tiene alguna relación con grupos criminales, indicó Bonilla.
Igualmente, se pregunta si ha recibido ofrecimiento de recursos para emitir un fallo y si ha accedido a este tipo de sobornos.
Las preguntas primero se hacen en un orden y luego en otro y así periódicamente hasta culminar el agotador examen en el detector de mentiras.
La prueba del polígrafo consiste en hacer una medición de las reacciones fisiológicas de una persona ante determinadas preguntas para conocer si dice la verdad o miente. Para ello, al interrogado se le colocan algunos dispositivos en diferentes partes de cuerpo y los resultados de las reacciones se almacenan en una computadora.
Bonilla explicó que la primeras preguntas que se hacen son afirmativas, es decir, se pregunta cuál es su nombre o si es de día o de noche para que responda que sí y que la máquina registre sus respuestas corporales.
El examen del polígrafo es parte de las pruebas de confianza que el CJ aplicará al personal de la Corte para determinar quiénes son idóneos para continuar en la carrera judicial.
Las otras pruebas son la toxicológica, patrimonial y psicométrica.
Resultados
Bonilla dijo que la semana pasada los consejeros recibieron los resultados de la prueba del polígrafo y que él la aprobó, pero no sabe qué resultado tuvieron sus demás compañeros.
“El resultado solo dice que aprobé”, dijo el funcionario, quien aseguró que no se les da a conocer si respondieron sin mentir en todas las consultas.
Los consejeros también se sometieron a la prueba psicométrica y Bonilla aseguró que él obtuvo 114 puntos, es decir 6 puntos menos del registro que se considera como superdotado.
El Consejo de la Judicatura es el órgano encargado de revisar el comportamiento de los funcionarios y demás empleados de la Corte Suprema de Justicia y está integrado por el actual titular de ese poder, Jorge Rivera Avilés, Teodoro Bonilla, Liliam Maldonado, Francisco Quiroz, Julio Barahona y Celino Aguilera.
La Asociación de Jueces y Magistrados de Honduras y la Asociación de Jueces por la Democracia han rechazado la prueba del polígrafo por considerar que es violatoria a la Constitución de la República que dice que nadie puede ser obligado a declarar contra sí.
No obstante, han dicho que no se niegan a que haya depuración en el Poder Judicial, pero mediante mecanismos que no sean arbitrarios.
El Congreso Nacional aprobó una reforma a la Ley de Consejo de la Judicatura en la que se establece que la prueba del polígrafo no será, por si sola, causal de despido en el caso de los que resulten aplazados.
Pero los togados que se oponen a la misma dicen que esta reforma tiene una trampa porque el resultado del polígrafo se puede combinar con las otras pruebas de confianza para proceder al despido de un empleado.
Reglamento
El Consejo de la Judicatura planea publicar esta semana el reglamento de las pruebas de confianza, que serán obligatorias.
“Quienes no se sometan a las pruebas serán suspendidos y siempre se procederá a hacer las investigaciones del personal que no quiera”, sentenció Teodoro Bonilla.
Los sectores que adversan el procedimiento para las pruebas de confianza esperan que se publique el reglamento de las mismas para estudiarlo y saber qué acciones tomar.