Honduras

Paladines de la salud

Germán y su esposa Lidia se movilizan por toda la ciudad ayudando a pacientes que necesitan atenciones médicas menores. Disponen de equipo para medir azúcar, la presión arterial y otros.

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07.04.2014

Recorren las calles de los barrios y colonias de la capital, pero también los más recónditos lugares del país vistiendo de blanco.

En su mano cargan una pequeña valija en donde portan sus escasos implementos con los que dan una gota de esperanza a tantos hondureños que necesitan recuperar su salud y que por los escasos recursos económicos, por la distancia o por cualquier otra circunstancia no pueden acudir a un centro médico de la ciudad.

Así transcurre el día a día de Germán Ordóñez Rodas, de 53 años, y Martha Lidia Fúnez García, de 38 años de edad, quienes desarrollan una loable labor utilizando sus conocimientos en medicina y el deseo de servir a todo aquel que lo requiera.

Esta pareja de buenos hondureños, que además son esposos, llegan a centenares de pacientes para brindar atención medica así como también prevenirlos de varias enfermedades,utilizando estetoscopio, glucómetro y báscula, los que son sus fieles compañeros y desde hace aproximadamente 17 años, luego de haber perdido familiares por no conocer las técnicas de los primeros auxilios.

Germán Ordóñez Rodas, hace todo lo posible para salvar la vida de quien lo necesita.

A principio no todo fue fácil, pero con el pasar del tiempo Rodas se ha dado conocer por casi todo el territorio hondureño.

Cuando el reloj marca las siete de la mañana, Germán y Lidia endosan su uniforme blanco, salen de su residencia ubicada en la colonia La Peña de esta capital y comienzan su recorrido domiciliario en busca de pacientes que necesitan un análisis urgente e instantáneo.

A domicilio

Rodas y su esposa visitan cada día supermercados, centros comerciales, instituciones privadas y públicas buscando sus pacientes del día.

Su misión desde que culminaron sus estudios de enfermería es la de acudir a quien lo necesita y qué mejor misión que buscarlos en sus puestos de trabajo o su residencia, evitando el gasto de traslado o las largas filas de los centros hospitalarios públicos y a un costo accesible.

“Decidimos sacar enfermería y especializarnos en la terapia, tengo centenar de pacientes lo cuales me necesitan”, dice con satisfacción Rodas.

En cuanto a los costos “muchas personas me dicen que lo que hago es caro pero nosotros no cobramos, lo dejamos a la voluntad de las personas de buen corazón. Por ejemplo solicitamos 40 lempiras por un examen de glucosa, pero es porque las cintas (material necesario para realizar este examen) son costosas. Cuando se trata de medir el peso o tomarse la presión el costo depende de la voluntad de la persona”.

Con tristeza Rodas recuerda la pérdida de sus parientes Antonio Ordóñez (padre) y a su hermano Wilfredo Ordóñez quienes por no contar con una asistencia temprana murieron, como resultado de una diábetes mal atendida y de alta de presión.

Esto cambio por completó su forma de ver la vida, de ahí que decidió estudiar y dedicar su profesión al servicio de los demás y que mejor forma que hacerlo así, a domicilio. Es como una especie de rescate médico, solo que a un costo más bajo y en el momento que más se necesita.

Entre sus anécdotas recuerda que un amigo que tenía problemas con el nervio ciático logro recuperarlo luego de algunas terapias especiales y hoy goza de perfecta salud.

Además de brindar sus servicios en Honduras su labor la han extendido a otros países centroamericanos, como Nicaragua, El Salvador, Guatemala, entre otros.

La falta de un título universitario con grado de medico en más de alguna oportunidad se ha presentado como obstáculo para realizar mejor su labor humanitaria, pero se sienten satisfechos porque a pesar de ello, continuaran y seguirán por mucho tiempo disponiendo de sus conocimientos en salud a quien lo más lo necesita.

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