A nivel mundial se registran cada día unos 770 casos nuevos de personas con enfermedades profesionales, según un estudio elaborado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud (OMS).
El estudio, que fue realizado en siete países de las Américas, busca generar conciencia sobre la gravedad de lo que se considera una epidemia silenciosa, que genera más de 281 mil casos anuales de enfermedades en la región.
Según la asesora regional en Salud de los Trabajadores y Consumidores de la OPS/OMS, Julietta Rodríguez, en las Américas existen 468 millones de trabajadores que pueden ser víctimas de distintas patologías asociadas con el trabajo diario.
“Pueden tener enfermedades graves como neumoconiosis, dermatosis, sordera, asma e intoxicaciones, así como dolores lumbares, estrés, depresión y cánceres”, explicó Rodríguez.
“Las enfermedades profesionales también pueden ocasionar muerte prematura y discapacidad y para prevenirlas hay generar conciencia sobre la severidad de esta epidemia y mejorar el control de los peligros que las causan, además de fortalecer su prevención, detección, diagnóstico, tratamiento y registro”, manifestó Rodríguez.
Las enfermedades profesionales pueden ser causadas por diferentes tipos de agentes como los químicos: gases, vapores, humos, polvos, nieblas, que pueden ser corrosivos, alérgenos, irritantes, asfixiantes, carcinógenos o tóxicos.
Además, por factores físicos: ruido, vibración, microondas, temperaturas extremas, radiaciones, presiones barométricas extremas, campos electromagnéticos y peligros eléctricos.
Así también pueden ser elementos biológicos: virus, bacterias, hongos, parásitos, insectos, mamíferos.
Además pueden ser factores estresores: diseño de puestos de trabajo, levantamiento de cargas, empujar, halar.
También se incluyen los factores psicosociales: sobrecarga de trabajo, turnos, condiciones laborales, violencia o falta de comunicación.
A nivel mundial, las enfermedades profesionales causan 2 millones de muertes por año, lo que representa el 86 por ciento de los fallecimientos relacionados con el trabajo, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).