Los Ángeles, Estados Unidos.- El cine del director británico Ridley Scott se caracteriza por las atmósferas; es un creador de verdaderos espectáculos visuales.
Un arte pulido por su trayectoria inicial en la realización publicitaria que ha expandido de manera virtuosa en su universo cinematográfico, creando mundos futuros o extraterrestres como en Alien (1979), Blade Runner (1982) o "Marte" (2015), y también recreando enclaves históricos en Gladiator (2000) o "Napoleón" (2023).
Dentro de estos escenarios, construye personajes que se enfrentan a situaciones complejas, a veces extremas, donde la inteligencia y la voluntad juegan sus bazas y donde se plantean cuestiones elevadas como la dignidad, la honestidad y el espíritu de superación.
Su extraordinaria contribución a la industria del cine ha sido ampliamente reconocida, con los premios BAFTA honoríficos de la Academia de cine británico, con el título de Caballero otorgado por la Corona británica en 2003 y por la obtención, en 2024, de la Gran Cruz de la Orden del Imperio Británico, la distinción más elevada de su país.
Sin embargo, Hollywood aún no ha premiado a Sir Ridley Scott. Fue nominado a los Oscar como Mejor director por Thelma y Louise (1992), Gladiator (2001) y "La caída del halcón negro" (2002), pero la primera estatuilla que tendrá en sus manos será la del Oscar honorífico que la Academia americana le entregará el próximo otoño.
El recorrido personal de este realizador excepcional ha influido de manera inequívoca en la concepción de las historias que ha llevado a la gran pantalla.
Una madre con determinación, un padre coronel y una formación artística, con compañeros de aula como David Hockney, han definido su perfil.
La mujer con carácter
En el libro de Vincent LoBrutto, Ridley Scott: A Biography (2019), el capítulo dedicado a la infancia del realizador británico da un peso relevante a la figura materna.
Elisabeth Jean Scott era madre de tres hijos y esposa del coronel Francis Peris Scott, a menudo ausente en campañas militares.
De carácter firme, aunque afectuoso, según palabras del propio Ridley Scott, Elisabeth llevó adelante la crianza de sus hijos con disciplina, proporcionándoles una educación en valores y la capacidad de enfrentarse a las dificultades.
Por otro lado, era una gran amante del cine, una sensibilidad que supo transmitir a sus hijos.
No es casualidad que las películas de Ridley Scott tengan un fuerte componente femenino resiliente y casi épico, siendo la cumbre Thelma y Louise, pero también Alien sirve como referencia, donde la heroína es la teniente Ellen Ripley.
En una entrevista con The Daily Beast en 2012, el periodista Marlow Stern le preguntó: ¿Qué le atrae de estas protagonistas femeninas fuertes? A lo que Ridley Scott contestó: “Estoy acostumbrado a mujeres muy fuertes porque mi madre era particularmente fuerte y mi padre siempre estaba fuera. Creo que muchos hombres sienten que se les está restando masculinidad cuando la mujer está al mando; yo nunca he tenido ese problema”.
En Gladiator, la figura de Lucila, hija de Marco Aurelio, aparece como una mujer que ejerce influencia aun sin estar en el poder. Y en Napoleón (2024), el personaje de Josefina no es un perfil cualquiera.
La historia que muestra el realizador es la de un gran conquistador que se muestra completamente vulnerable frente a ella.
El coronel Scott
Si la figura materna procuró a Ridley Scott un concepto de mujer decidida y con valores firmes, la profesión de su padre, coronel del ejército británico con funciones de ingeniero, determinaría su atención por todo este mundo que queda reflejado en gran parte de su filmografía.
Ridley Scott debutó en el cine en 1977 con la película "Los duelistas", consiguiendo el premio a la Mejor Ópera Prima en el Festival Internacional de cine de Cannes.
Protagonizada por Harvey Keitel y Keith Carradine, está basada en la novela "El duelo" de Joseph Conrad y cuenta el enfrentamiento entre dos húsares en tiempos de Napoleón.
La época y la figura del Emperador francés, con su capacidad de liderazgo y su visión estratégica, interesaron desde siempre a Ridley Scott hasta llegar a realizar la película sobre Napoleón en 2024, convirtiéndose en el film número 27 de la filmografía del realizador británico.
Para ello tuvieron que pasar 47 años de trayectoria cinematográfica. En todo este recorrido, otros títulos bebieron de esta querencia por la logística, el diseño y la ingeniería militar.
Ridley Scott supo aplicar esta estructura a sus historias, pero también a los procesos de rodaje y a su propio papel.
Precisamente, en la promoción de la película "Napoleón", comentaba a la prensa que coordinaba los sets de rodaje con estrategia y precisión bélica y “armado”, en su caso, con múltiples cámaras trabajando a la vez.
Títulos como "La caída del halcón negro" (2002) o King of Heaven (2005) son referencia en el género bélico, pero otras películas no tan evidentes como Blade Runner (1982) o "Marte" (2015) beben de las vivencias personales del director en una Alemania de posguerra, donde vivió con su familia en los años 50.
Allí convivían paisajes industriales, instalaciones militares y elementos de reconstrucción que luego le servirían para armar la estética de estas películas con atmósferas futuristas.
El arte como herramienta
El pequeño Ridley Scott no destacaba en los estudios, pero sí en las disciplinas artísticas, según cuenta Vincent LoBrutto en la biografía Ridley Scott: A Biography (2019).
Sus padres apoyaron la sensibilidad de su hijo y pudo formarse en la prestigiosa Royal College of Art; uno de sus compañeros fue el pintor David Hockney.
La influencia del arte en su filmografía es muy importante. Scott ha manifestado que sigue realizando storyboards que le permiten diseñar plano a plano cada película y demuestra una clara concepción del espacio, la luz, los materiales y el color.
Además, sus primeros pasos profesionales los dio en la realización publicitaria, creando auténticas piezas cinematográficas caracterizadas por un especial cuidado por la atmósfera, el paisaje, las texturas y la música.
Forma parte de la historia de la publicidad el anuncio que creó para Macintosh de Apple, que se emitió en la Superbowl del año 1984, tomando como referencia la distopía narrada por Orwell. Para entonces ya había estrenado Alien y Blade Runner.
Ahora, Ridley Scott, con 88 años y energía inagotable, presenta una nueva realidad, esta vez postapocalíptica, "La guerra de los últimos".
Protagonizada por Jacob Elordi, Josh Brolin y Margaret Qualley, su estreno mundial será el 26 de agosto y, según palabras de su director, “Es mi mejor película desde ´Marte´”.
El futuro en la visión de este excepcional realizador parece inagotable.