Mientras alcaldía pagó millones a los Cevallos, cuadrillas trabajan sin certeza de pago
Aunque la AMDC ya pagó más de L1.5 millones a los hermanos Cevallos, contratados como microempresarios entre 2022 y 2024, algunas cuadrillas laboran en enero sin certeza de pago ni de la fecha en que se les cancelará
- Actualizado: 12 de enero de 2026 a las 17:58
Tegucigalpa, Honduras.- Mientras los hermanos Melvin y Eduardo Cevallos Umanzor, bajo la figura de microempresarios, recibieron más de 1.5 millones de lempiras por parte de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), cuadrillas de barrido, reforestación y otros rubros se han sostenido a medio vapor por el vencimiento de contratos y la incertidumbre sobre el pago de los primeros días de enero.
El arranque de enero dejó dos escenarios en la calle: a algunas cuadrillas se les pidió continuar hasta el 25 sin una confirmación clara de pago, mientras que a la mayoría no se le renovó el contrato tras el 30 de diciembre.
La situación contrasta con el tratamiento que recibieron los hermanos Cevallos, quienes se beneficiaron de 27 contratos municipales, según la investigación de este equipo periodístico.
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Marta López (nombre ficticio, por protección), de 62 años, integrante de una de las cuadrillas de barrido en la capital, contó a EL HERALDO Plus que le pidieron trabajar hasta el 25 de enero, pero que la microempresaria que la contrató no le dio seguridad sobre si le pagarán esos días.
“Acepté porque no me queda de otra. Si no trabajo, no comemos. Acepté estos días sin saber si me los van a pagar; esto y limpiar solares ajenos son las únicas formas de agarrar dinero”, relató.
Ese apremio, dijo, se agrava porque ese ingreso es su base mensual y apenas alcanza para cubrir lo elemental, por lo que se ve obligada a completar con trabajos extra.
“El pago mensual (4,000 lempiras) que me dan de este trabajo lo uso para comprar un poco de comida y medicamentos. Lo demás lo complemento trabajando a otras personas”, dijo.
Aunque su contratación es para labores de limpieza en barrios y colonias, aseguró que en la práctica también es enviada a limpiar quebradas o cortar maleza.
La jornada, añadió, se sostiene con recursos propios: herramientas como pala, piocha o machete deben ser llevadas por quienes integran la cuadrilla, porque si no las consiguen no se les permite trabajar, pese a que en el contrato está estipulado un monto para comprar materiales.
Al respecto, afirmó que su jefe o microempresaria o jefa de cuadrilla solo entrega escoba y el saco para depositar la basura recolectada. Incluso, dijo, el chaleco con el que se identifican como personal municipal se les vende hasta por 400 lempiras.
En ese contexto, denunció que, aunque fue contratada para laborar por las mañanas de lunes a sábado, le imponen trabajar un domingo de por medio y las jornadas pueden extenderse por más horas, incluso hasta nueve horas de trabajo.
“Y uno no puede renegar o reclamar porque no tenemos ningún derecho. Lo que nos dicen es que si no vamos hoy mañana ya está otra persona”, denunció.
El relato de Marta coincide en parte con lo que describen los contratos de limpieza y mantenimiento de obras públicas analizados: estos fijan pagos mensuales por cuadrilla y contemplan 4,000 lempiras para cada una de las cuatro personas que integran el equipo.
Sin embargo, en los expedientes revisados no se detallan con precisión aspectos que ella denuncia en la práctica, como la provisión de herramientas o uniformes: el documento solo asigna 500 lempiras mensuales para materiales.
Además, en el papel las tareas descritas para este rubro se concentran en barrido y recolección de desechos en barrios y colonias, sin desarrollar actividades como limpieza de quebradas o corte de maleza.
De igual manera, los contratos de barrido establecen jornadas de lunes a sábado, de 6:00 a 10:00 de la mañana.
También aseguró que, si sufren algún accidente, los gastos médicos deben ser costeados por los propios trabajadores, ya que ni el microempresario ni la Alcaldía asumen esa responsabilidad.
“A mí me cayó una pala en la frente. Así anduve trabajando, con la cara hinchada porque no había de otra; si me salía, al otro día ya no iba a tener trabajo”, contó.
Transición y pagos, según la Alcaldía
Ante la incertidumbre de trabajadores como Marta -a quienes se les pidió laborar en enero sin una garantía clara de pago-, la Alcaldía aseguró que a las cuadrillas que continúan activas hasta el 25 de enero se les cancelará “en tiempo y forma”, porque la ciudad no puede quedar sin el servicio de limpieza.
José Rigoberto Moncada, supervisor de microempresas, explicó que a las microempresas “todo se les ha pagado” por el período contractual, pero que los contratos vencieron el 30 de diciembre.
Por esa razón, dijo, la mayor parte del personal ya no está laborando, mientras un segmento fue mantenido para cubrir la transición de autoridades y evitar que la capital quedara sin cuadrillas.
“Hay personal que no se les podía cancelar todo para no dejar la ciudad descubierta, a este personal o cuadrillas por regla el señor alcalde tiene que pagarles los 25 días de enero que todavía corresponden a la gestión de él. Pero la gran parte no está trabajando”, afirmó.
Mientras los contratos por más de 1.5 millones de lempiras adjudicados a Melvin y Eduardo Cevallos ya quedaron firmados y pagados, en la calle el eslabón más vulnerable del esquema —las cuadrillas reclutadas de forma verbal, sin derechos laborales ni cobertura médica— sostienen la limpieza con recursos propios y con la misma duda que las llevó a protestar a finales de diciembre y en los primeros días de enero: si el trabajo que se les pidió cubrir será pagado y cuándo.