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Olimpia luchó para ser líder en Honduras

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02.11.2014

Tegucigalpa, Honduras

Literalmente, a Olimpia le ha tocado “luchar” ante Real España para llegar a la punta de la tabla, tras un triunfo 2-1 sobre la hora y con zafarrancho incluido.

Digamos que después de un primer tiempo para seguir durmiendo entre sábanas por el frío capitalino y con letras mayúsculas -muy aburrido -, llegó un segundo tiempo con goles y golpes. Además, una notable mejoría en el juego.

Cuarenta y cinco minutos de olvido. Para meterlo en una caja de cartón y olvidarlo para siempre en una bodega. Simple, frío y vacío.

Sí, insípido, sin fútbol, sin ganas, sin correr al menos. Frío por el ambiente y vacío por la escasa afición que llegó al Gigante del Barrio Morazán.

Seguro que tras los “regaños” del Sheriff Delgado y el León Vargas en el medio tiempo, el efecto esperado fueron los goles.

Llevátelo a Houston

Olimpia, que modificó el sistema y se quedó con 4-3-3 al ingreso del Pintor Rembrandt Flores, pareció más animado de ir por el triunfo.

Y así, a los 65 minutos, Javier Portillo sacó un pelotazo de unos 40 metros para mandar a correr a Romell Quioto, quien la dejó picar y solo tocó para hacer una vaselina espectacular que se fue al fondo del arco de Kevin Hernández.

El Romántico le dio material a lo visores de la MLS (del Houston Dynamo), que ayer llegaron a verlo.

El empate llegó tres minutos después mediante la cabeza de Claudio Cardozo a centro de Camilo Aguirre, la defensa de Olimpia se quedó con frío, pidiendo café con pan en el centro del área donde el Pajarito tocó, celebró y bailó.

El gol del triunfo de Olimpia llegó a los 90+2 mediante el pie salvador de Fredixon Elvir y un yerro enorme del portero Hernández, que se cayó como un avión a medio vuelo sin gasolina. Toquecito del cipote de la San Miguel y el Albo directo al liderato del torneo.

Así, simple y con eso que los olimpistas llaman casta, el León ganaba el partido.

Batalla campal

Pero, una vez que Armando Castro pitó el final, una voz escombrosa, de esas que se temen en el Día de los Difuntos, salió del banco olimpista para supuestamente decirle algo que “nadie sabe y nadie supo” a Kevin Espinoza, quien luego de intenciones de codazos y puntapiés con Quioto, terminaron generando un verdadero pandemónium.

Empujones, golpes, patadas, puñetazos, gritos, jabs, ganchos y un aficionados burlón que hasta se tomó su minuto de protagonismo; generaron un estado de alerta en la cancha del Estadio Nacional, donde se vivieron momentos de impotencia y vergüenza.

“Este es su estadio y allí está su gente para que celebren el triunfo, no tienen porqué cargarnos a nosotros”, dijo el Palomo Julio Rodríguez de Real España, quien culpó a los integrantes del cuerpo técnico de Olimpia de burlarse del portero Kevin Hernández, quien tuvo culpa en el gol.

Y así, un partido que el referí Castro lo llevó a punta de tarjeta (seis para Olimpia y dos para Real España), se acabó con una vergonzosa actuación. Claro ejemplo de lo que no se debe hacer en el fútbol.

Así no debe terminar nunca un partido...

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