México
El carismático delantero mexicano Cuauhtémoc Blanco se despidió de los terrenos de juego levantando un último trofeo, para comenzar ahora una nueva carrera política en la que tratará de capitalizar el inmenso cariño que le guarda la afición azteca.
A sus 42 años, Blanco no pudo despedirse con un gol a pesar de contar con alguna buena ocasión, pero al final sus compañeros del equipo Puebla le entregaron el brazalete de capitán para que levantara el trofeo de la Copa mexicana tras derrotar 4-2 al Guadalajara. “Me voy muy contento. No me duele retirarme, me duele no ver a la afición”, dijo con la voz entrecortada este delantero que jugó tres mundiales y militó en diez equipos de México, España y Estados Unidos, aunque su corazón siempre estuvo con el poderoso América.
Dueño de un carácter indomable, este futbolista criado por su abuela en uno de los barrios más duros de la capital mexicana logró conquistar en sus dos décadas de carrera una mayor devoción de los aficionados que la que tuvieron otras figuras mexicanas.
Cuauhtémoc Blanco se retiró del fútbol a sus 42 años.
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También se le recordará por su regate conocido como la “Cuauhteminha”, en el que retenía el balón con sus dos pies y se deshacía de los rivales con un salto hacia adelante, y por sus particulares festejos de gol, como uno en el que imitaba a un perro orinando y otro en el que se estiró en el césped frente al banquillo rival donde estaba el técnico argentino Ricardo Lavolpe, con el que estaba enfrentado.
A Blanco siempre le acompañó la polémica, como cuando se publicaron fotografías suyas fumando de madrugada en el hotel de concentración del Tri antes del Mundial de Sudáfrica-2010, además de una fama de ayudar a las personas necesitadas que se lo pedían.
Con la selección mexicana, el delantero disputó los Mundiales de Francia-1998, Corea del Sur y Japón-2002 y Sudáfrica-2010, anotando en cada uno de los tres torneos, aunque su máxima conquista fue la Copa Confederaciones de 1999.