Tegucigalpa, Honduras.- El Pumpkin Spice, una mezcla de especias asociada con la repostería de otoño, se ha convertido en uno de los sabores estacionales más reconocibles de Estados Unidos y el mundo.
Su expansión comenzó a tomar fuerza en 2003, cuando Starbucks probó una bebida inspirada en la tarta de calabaza. Más de dos décadas después, aquella apuesta forma parte de una industria que se extiende desde las cafeterías hasta los supermercados y los productos aromáticos para el hogar.
La fórmula parece sencilla. Canela, nuez moscada y clavo aportan las notas especiadas que suelen asociarse con la temporada, aunque las mezclas para tarta de calabaza pueden incorporar otros ingredientes. La calabaza, por su parte, aporta el referente gastronómico que da nombre a la combinación.
En Estados Unidos, donde la cosecha de otoño coincide con Halloween y las celebraciones de Acción de Gracias, el sabor ha adquirido un significado que trasciende la cocina.
Su llegada a los menús comerciales anuncia una temporada de bebidas calientes, postres especiados y campañas que aprovechan la expectativa por los productos de edición limitada.
De una prueba de laboratorio a un fenómeno comercial
La historia moderna del Pumpkin Spice está estrechamente vinculada con Starbucks. A comienzos de 2003, un equipo de desarrollo de la cadena buscaba una nueva bebida otoñal que pudiera acompañar a sus propuestas de temporada.
El grupo, dirigido por Peter Dukes, trabajó en el Liquid Lab, el espacio de investigación y desarrollo de la compañía en Seattle.
El desafío consistía en trasladar a una taza los sabores de una tarta de calabaza. El equipo estudió distintas alternativas y llegó a experimentar con porciones del postre y café espresso para identificar qué notas combinaban mejor. La intención era encontrar un equilibrio entre las especias, la leche y el sabor del café.
La elección no era evidente. Starbucks exploraba diferentes perfiles para su menú de otoño y el concepto de una bebida inspirada en la tarta de calabaza debía competir con alternativas más familiares para el consumidor. Sin embargo, la singularidad de la propuesta terminó inclinando la decisión a su favor.
En octubre de 2003, la compañía puso a prueba el Pumpkin Spice Latte en aproximadamente un centenar de establecimientos de Washington D. C. y Vancouver, Canadá.
La respuesta fue suficientemente favorable para que la bebida llegara a las tiendas estadounidenses al año siguiente, cuando comenzó a consolidarse como una de las apuestas emblemáticas de la temporada.
El nombre también tiene una historia particular. La abreviatura PSL surgió del código de tres letras que los baristas utilizaban para identificar la bebida en los vasos. Con el tiempo, esas iniciales se incorporaron a la cultura popular y se convirtieron en una forma reconocible de referirse al producto.
La receta, además, tuvo una evolución importante. Durante sus primeros años, el Pumpkin Spice Latte utilizaba una salsa aromatizada con especias que reproducía el perfil de la tarta. En 2015, Starbucks incorporó puré de calabaza a la preparación y modificó su fórmula. El cambio respondió, entre otros factores, al interés de consumidores que querían encontrar el ingrediente real en la lista de composición.
Un sabor que se multiplicó en los estantes
El éxito de la bebida abrió espacio para que el Pumpkin Spice se extendiera a otras categorías. Las compañías alimentarias comenzaron a incorporarlo en galletas, cereales, yogures, cremas para el café y productos de repostería. También apareció en cervezas de temporada y en artículos perfumados, como velas y jabones.
La expansión responde a una ventaja comercial. Un mismo perfil aromático puede adaptarse a productos distintos y mantener su asociación con una época específica del año.
Para las marcas, esto permite renovar parte de sus catálogos sin depender exclusivamente de lanzar productos completamente nuevos.
Los datos disponibles muestran la dimensión que ha alcanzado esta tendencia en el mercado estadounidense. CBS News, al revisar cifras de la firma de investigación NielsenIQ, informó que las ventas de productos relacionados con el Pumpkin Spice superaron los 800 millones de dólares en los 12 meses que terminaron en julio de 2023. La cifra refleja la amplitud de una categoría que ya había superado el negocio de las bebidas de café.
Ese crecimiento también ha atraído a empresas ajenas al mercado de las cafeterías. El sabor se ha convertido en una herramienta de diferenciación para fabricantes que buscan destacar sus productos durante el otoño, cuando la demanda de artículos temáticos aumenta en determinados segmentos.
La escasez como estrategia de venta
Parte de la fuerza del Pumpkin Spice reside en su calendario. Al tratarse de una oferta temporal, su regreso se convierte en una cita que los consumidores pueden anticipar y comentar.
La disponibilidad limitada introduce una sensación de urgencia y ayuda a diferenciar el producto de las bebidas que permanecen en el menú durante todo el año.
Este mecanismo se relaciona con el llamado FOMO, siglas en inglés de Fear of Missing Out, una expresión que describe el temor a quedarse fuera de una experiencia compartida.
En el consumo, esa sensación puede traducirse en el deseo de probar una novedad antes de que desaparezca o de participar en un ritual que otras personas ya reconocen.
La estrategia también beneficia a las marcas en el terreno de la comunicación. El regreso de una bebida conocida ofrece una oportunidad para renovar anuncios, generar publicaciones en redes sociales y recuperar el interés de quienes la esperan cada temporada. El producto conserva su identidad, mientras la campaña incorpora nuevos rostros, presentaciones o versiones frías.
El fenómeno no está libre de críticas. La proliferación de artículos con el mismo sabor puede dar la impresión de que las marcas aprovechan una tendencia hasta agotarla.
Un estudio de LendingTree publicado en 2025 encontró que los productos con Pumpkin Spice analizados en supermercados y cafeterías costaban, en promedio, un 8,4 % más que sus alternativas sin ese perfil. La investigación comparó 146 productos, por lo que el resultado describe esa muestra y no todos los artículos del mercado.
La diferencia de precio sugiere que el atractivo estacional puede tener un costo adicional para el consumidor. La marca, la presentación y el carácter temporal del producto influyen en el precio final, de modo que no toda la diferencia puede atribuirse exclusivamente a las especias.
El aroma de la nostalgia
El atractivo del Pumpkin Spice también se explica por su vínculo con las costumbres otoñales estadounidenses.
La canela, el clavo y la nuez moscada forman parte de preparaciones que muchas familias asocian con reuniones, celebraciones y recetas tradicionales.
Cuando aparecen en una bebida o un postre, pueden evocar recuerdos personales relacionados con esa época del año.
El olfato tiene una relación estrecha con los procesos de memoria y emoción. Por eso, un aroma familiar puede despertar asociaciones que van más allá de su composición. En este caso, las marcas aprovechan un repertorio cultural reconocible, vinculado con la repostería casera, las tardes frescas y las celebraciones de octubre y noviembre.
Las redes sociales han amplificado esa dimensión. Fotografiar una bebida de temporada, compartir su regreso o probar una nueva versión permite a los consumidores participar en una conversación cultural que se repite cada año.
El Pumpkin Spice Latte ha inspirado memes, comentarios y discusiones sobre el gusto popular, hasta convertirse en un símbolo reconocible de la estética otoñal estadounidense.
La asociación no tiene el mismo peso en todos los países. En mercados donde el otoño no coincide con las mismas condiciones climáticas o tradiciones, el sabor puede llegar como una novedad importada, una tendencia digital o una propuesta comercial vinculada con Halloween. Su recepción depende de las costumbres locales y de la capacidad de las marcas para adaptar sus campañas.
El otoño empieza cada vez más temprano
La competencia por captar la atención del público ha llevado a las empresas a presentar sus productos otoñales antes de que termine el verano.
Esta anticipación comercial, conocida en inglés como seasonal creep, describe el desplazamiento progresivo de las campañas y los productos de una temporada hacia fechas cada vez más tempranas.
Starbucks ofrece un ejemplo claro. La compañía estrenó el Pumpkin Spice Latte en octubre de 2003, durante su etapa de prueba. En 2026, el regreso de la bebida en Estados Unidos y Canadá se fijó para el 25 de agosto. La empresa informó que esa jornada fue el lanzamiento de menú otoñal más exitoso de su historia en ambos mercados.
La fecha muestra hasta qué punto las marcas pueden contribuir a establecer el calendario del consumo. Antes de que el otoño llegue oficialmente, los establecimientos ya promocionan bebidas especiadas, postres temáticos y artículos relacionados con la temporada.
Para Starbucks, el Pumpkin Spice Latte se ha convertido en un producto con una identidad reconocible y una base de consumidores que espera su regreso.
Mantenerlo como una oferta estacional permite conservar la expectativa que rodea su disponibilidad y reservar un espacio propio dentro del calendario comercial.
Más de veinte años después de su creación, la bebida demuestra cómo una idea relativamente sencilla puede adquirir valor cultural cuando se combina con una marca reconocida, una estrategia de temporada y hábitos de consumo que se repiten.
El Pumpkin Spice ya tiene un lugar en el mercado otoñal estadounidense y su presencia en otras categorías confirma que la fórmula ha encontrado nuevas formas de mantenerse vigente.
La calabaza y las especias siguen siendo el punto de partida, pero el fenómeno comercial se sostiene en la capacidad de convertir un sabor en una señal de temporada que los consumidores identifican, esperan y vuelven a comprar.