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Mañana arriba el papa Benedicto XVI a Cuba

14 años han transcurrido desde que un Papa visitó por primera vez la isla. El padre Juan ángel López brinda sus impresiones sobre la connotación religiosa y política de este acontecimiento.

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24.03.2012

“Que el mundo se abra a Cuba, pero también que Cuba se abra al mundo”, estas palabras las pronunció el papa Juan Pablo II en su visita a la isla el 21 de enero de 1998.

Mañana 26 de marzo, 14 años después de su predecesor, un nuevo Papa arriba a la isla, noticia que agitó las masas desde que se dio a conocer públicamente por el Vaticano.

Pero, ¿qué representa este viaje apostólico (que coincidirá con el Año Jubilar en Cuba por el IV centenario del hallazgo de la imagen de la Caridad del Cobre) del papa Benedicto XVI a la isla? En cuanto a las expectativas, los católicos de Cuba tienen las esperanzas puestas en el Papa, se espera que este hecho represente un espaldarazo al diálogo y reconciliación entre la Iglesia Católica y el gobierno comunista.

Se puede decir que en la isla hay sentimientos encontrados, pero quienes organizan esta visita desde hace unos meses toman medidas para que todo se desarrolle con el orden y respeto debido.

Por el momento, las autoridades establecieron que no se permitirán consignas políticas, carteles ni mensajes audiovisuales.

Para ahondar sobre este tema, se entrevistó al padre Juan ángel López, portavoz de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, quien comentó que “es la segunda vez que Benedicto XVI, Ratzinger como Papa, viene a América Latina, primero había estado en Brasil. Sin embargo, esta es la primera ocasión que visita en Latinoamérica países de habla castellana”.
APERTURA. Según el padre, hay que ver esta visita como un completar de la que hizo el Papa Juan Pablo II en 1998, “esos cinco días que estuvo en Cuba cambiaron el rostro de la isla. Desde ese momento ha habido una apertura, el diálogo entre la conferencia episcopal y las autoridades políticas de Cuba ha mejorado, se ha trabajado en conjunto en varios campos de orden ciudadano y cultural, y con la presencia de Benedicto XVI se confirma esta apertura”.

A su criterio, el viaje significa un beneficio para ambas entidades, Iglesia y gobierno, porque muestra la apertura del gobierno cubano al mundo y el deseo de la Iglesia de ser garante de que esta apertura sea cada vez más evidente y legítima.

“Lo que se pretende es evangelizar, Benedicto XVI no va como jefe del Estado vaticano, sino como pastor a visitar una parte del rebaño y acompañarlos dentro de sus luchas”. A continuación, la entrevista con el padre hondureño.

¿Considera que hay una connotación política en la visita del Papa a la isla?
Se va a interpretar de mil maneras, sobre todo por el tema de los disidentes, por el hecho de que ha sido la Iglesia la que ha estado detrás de propugnar todo lo que se trata de la liberación de los presos políticos. Pero no se debe ver como una visita política, aunque tiene algunas connotaciones porque se trata de dos líderes mundiales que se van a encontrar, Raúl Castro, que representa una ideología que sigue teniendo vigencia en Cuba y otros países, y el Papa, que es un líder mundial reconocido. Pero la razón de ser de la visita no es política. Bastará con que escuchemos (y se lo recomiendo a todos) las homilías que hará, porque la palabra que va a dirigir a los cubanos y latinoamericanos nos servirán a todos para reflexionar sobre la política entendida como la búsqueda del bien común.

¿Cree que este acontecimiento abra el camino a una reconciliación entre la Iglesia y el gobierno cubano?
El solo hecho que la invitación haya venido del gobierno cubano lo ratifica, eso indica que hay pasos serios y consistentes dentro de este proceso de acercamiento entre el régimen de los Castro y la Iglesia, que fue el cardenal Echegaray quien posibilitó en el diálogo con Fidel Castro en aquel tiempo y posteriormente se dio la visita de Juan Pablo II; Benedicto XVI sigue en la línea de aquello que iniciaron estos grandes hombres.

También destaca la figura del cardenal Jaime Ortega, ¿lo conoce personalmente? Tengo el gusto de conocerlo y lo he tratado en algunas reuniones, es un hombre de Dios, preocupado por el bien de su pueblo. Como pastor es una persona muy cercana, increíblemente inteligente, no solo en el sentido académico, sino en el saber captar la necesidad real de las personas. Es un gran hombre, y la historia cubana, estoy seguro, tendrá muchas páginas que escribir sobre él.

¿Por qué cree que el Papa escogió estos dos países (México y Cuba) para su visita doble por Latinoamérica?
Mucha gente pregunta que por qué va a León (Guanajuato, México) y a Santiago y La Habana (Cuba), y, por ejemplo, no va al Distrito Central o Monterrey (en el caso de México) que son las ciudades más grandes. Primero creo que hay que considerar la salud del Papa, es una persona que tiene 84 años de edad, el solo hecho que él se traslade en esos viajes tan cansadores indica mucho; él es un buen papá que se acerca a sus hijos en la medida de sus posibilidades, por eso tampoco puede ir al Distrito Central, por la altura de México, para no afectar la salud del Santo Padre. En el caso de Cuba los lugares donde estará son muy significativos.

El 3 de enero de 1962, Fidel Castro fue excomulgado por Juan XXIII, por lo que este año se cumplieron 50 años sin que la pena fuera levantada, ¿cree que se podría aprovechar esta visita para levantar su excomunión?
La excomunión es una de las tres penas canónicas (también está la suspensión y el entredicho). A él se le excomulgó en razón de que se trataba de un católico que adoptó la ideología marxista-leninista (en 1961), doctrina que es contraria a la religión cristiana por ser atea. La excomunión se podría levantar si él lo solicita, hay un proceso de arrepentimiento. Viendo sus actitudes y leyendo sus discursos, pienso que Fidel ha tenido una madurez respetable y, debemos decirlo con entereza, creo que él como persona ha sido coherente en muchas de sus posiciones, se ha mantenido, y eso es algo que se respeta en cualquier líder político, por lo que eso ya es un asunto entre su conciencia y Dios.

¿Pero, solicitándolo Fidel Castro, la Iglesia estaría dispuesta a recibirlo?
La Iglesia, como buena mamá, estaría dispuesta a recibir al hijo que fuera, porque es nuestra responsabilidad hacerlo; insisto, estos acercamientos hablan muy bien de su buen corazón y buena conciencia. Pero el paso para superar la excomunión tiene que venir como un gesto de su parte, él debe solicitar que se levante esa pena.