Opinión

Un pacto por la cultura

La acción de alta ciudadanía que han protagonizado recientemente las fuerzas vivas de la ciudad de Danlí, El Paraíso, es verdaderamente ejemplar. La comunidad organizada calorizó decididamente la iniciativa de la Casa de la Cultura de la ciudad de las colinas que por medio de su director, el dinámico periodista Luis Alonso Gómez Oyuela, convocó a los candidatos a alcalde municipal de todas las fuerzas políticas que competirán para optar a ese cargo el próximo 24 de noviembre a un debate sobre el tema de la cultura que culminó con la suscripción de un compromiso para que, independientemente de quién gane las elecciones, asuma una política de pleno apoyo a las actividades culturales en Danlí y las aldeas que integran su jurisdicción política.

Esto es algo que constituye un precedente de significativa importancia en la historia de la promoción cultural en Honduras. Todos los candidatos, a excepción del que representa el Partido Anticorrupción, asistieron y expresaron sus puntos de vista y propuestas ante la ávida congregación de una comunidad que ha visto nacer a connotadas figuras de nuestras artes y letras, como el gran músico, compositor e inventor, don Manuel de Adalid y Gamero, la escritora Lucila Gamero de Medina, el sacerdote Luis Antonio Sevilla Gamero, y más recientemente a un nuevo valor de las letras, Nery Alexis Gaitán, sin olvidar al connotado periodista Manuel Gamero Idiáquez, para mencionar a los más sobresalientes.

Los puntos más destacables del compromiso suscrito por todos los candidatos a alcalde de Danlí son: rescatar la parte tradicional del centro histórico, rescatar los valores culturales de Danlí, crear casas de la cultura en las aldeas del municipio, promover intercambios culturales, apoyar presupuestariamente y proteger la actual Casa de la Cultura. Aspecto esencial del compromiso es la conservación de los recursos naturales, tanto del casco urbano como de la zona rural y la reforestación de las colinas que rodean la ciudad.

Se apoyará también a las instituciones que realizan esfuerzos por rescatar a la niñez en riesgo social.

Como puede observarse, la ciudad de Danlí, a la que guardo un especial afecto porque de ella y comunidades vecinas proceden mis ancestros paternos, se pone con esta iniciativa en un primer plano en la defensa y desarrollo del patrimonio cultural como un factor de desarrollo. Todos los municipios del país debiesen imitar esta encomiable iniciativa. Al final de cuentas los municipios deben promocionar su propio desarrollo y aún cuando el gobierno central debe asumir su compromiso de transferirles los recursos que legalmente les corresponde son las comunidades, por sí mismas, las que deben asumir este histórico reto.

La clase política debe entender que la verdadera democracia participativa consiste en propiciar a las poblaciones locales los espacios que les permitan tomar sus propias decisiones orientando hacia el pleno desarrollo de sus fuerzas productivas la utilización de sus recursos naturales y humanos para lograr el bien común a la consecución de un nivel de vida en el que todas sus necesidades materiales y espirituales estén satisfechas.

Aún cuando la campaña electoral está por concluir, todavía hay tiempo para que alguna institución cultural como la Fundación para el Museo del Hombre Hondureño convoque a un debate similar al realizado en Danlí.

En este caso, para que los candidatos a alcalde del Distrito Central presenten propuestas en torno a la política cultural que pretenden desarrollar en la ciudad capital y sus aldeas si llegaran a ostentar dicho cargo. ¿Y por qué no a los candidatos presidenciales? Ya es tiempo que se suscriba un pacto por la cultura en Honduras y se le ubique en el lugar preponderante que le corresponde. ¡Un pueblo ignorante y sin identidad cultural jamás podrá progresar!

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