Opinión

La competitividad

El Foro Económico Mundial acaba de publicar su reporte 2013-2014 sobre la situación de competitividad entre los diferentes países del orbe. Este reporte se publica en momentos que la economía mundial está pasando por cambios significativos.

La crisis financiera global y las medidas adoptadas por los países para hacerle frente a la misma ha elevado el papel de las economías de los países emergentes en el contexto global, contribuyendo a acelerar una transformación económica, la cual ha inyectado un rápido crecimiento y sacado a millones de personas de la situación de pobreza.

A pesar que las perspectivas de la economía global lucen más favorables que el año anterior, el crecimiento ha comenzado a desacelerarse en algunas economías emergentes y las economías avanzadas en Europa continúan batallando para salir de la crisis e iniciar un proceso de crecimiento sostenido que les permita equilibrar sus finanzas y disminuir los índices de desempleo.

Dentro de este contexto se recomienda que las economías creen nuevos productos con valor agregado e implementen procesos y modelos de negocios basados en la innovación y la creatividad.

En este contexto, en el futuro las distinciones entre los países ya no serán entre desarrollados y en proceso de desarrollo, sino que entre países que son ricos en innovación y los que son pobres en innovación.

Por lo tanto, es vital que los líderes en los diferentes sectores --público, privado, laboral, sociedad civil— trabajen en forma armoniosa y coordinada para crear entornos proclives a la innovación y, en particular, para impulsar sistemas educativos apropiados. La competitividad se define como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país.

A su vez, el nivel de productividad determina el nivel de prosperidad que puede ser alcanzado por una economía. La productividad también determina la tasa de retorno que puede lograr una inversión en una economía. En resumen, entre más competitiva es una economía mayores oportunidades tendrá de crecer.

El Índice de Competitividad se basa en doce pilares, que son: 1. Instituciones; 2. Infraestructura; 3. Ambiente Macroeconómico; 4. Salud y Educación Primaria; 5. Educación Superior y Entrenamiento; 6. Eficiencia del Mercado; 7. Eficiencia del Mercado Laboral; 8. Desarrollo del Mercado Financiero; 9. Tecnología; 10. Tamaño del Mercado; 11. Sofisticación de los Negocios, y 12. Innovación.

Los países que ocupan las primeras cinco posiciones en el Índice son Suiza, Singapur, Finlandia, Alemania y Estados Unidos de América. Por su parte, de la región centroamericana Costa Rica es el mejor situado, ocupando la posición 54, luego le siguen Guatemala en la posición 86, El Salvador en la posición 97, Nicaragua en la posición 99 y Honduras en la última posición, la 111.

En el caso de Honduras, en el reporte 2010-11 ocupó la posición 91, luego en el 2011-12 mejoró a la 86, en 2012-13 pasó a la 90 y en este último 2013-14 cayó 21 posiciones al ocupar la número 111.

Entre los pilares donde el país sale peor evaluado se encuentran los de Eficiencia del Mercado Laboral, Instituciones, Innovación, Infraestructura, Eficiencia en el Mercado de Bienes y Estabilidad Macroeconómica.

A su vez, dentro de los factores más problemáticos se pueden mencionar las condiciones para hacer negocios, la ineficiencia y alta burocracia gubernamental, la corrupción, el crimen organizado y la criminalidad, robo y violencia.

Dentro del pilar de Instituciones, los aspectos negativos más relevantes son la falta de independencia judicial, la poca transparencia en las políticas públicas, la falta de confianza en los políticos, la desviación de fondos públicos y la composición del gasto público.

Aunque este Índice se basa en la percepción de las personas entrevistadas, es evidente que estas percepciones son producto de sus experiencias y vivencias.

Muchos de los factores detrás del retroceso de nuestro país tienen que ver con el deficiente funcionamiento de las instituciones, ya que en un país donde no impera el Estado de derecho, donde las leyes no se respetan y donde las instituciones responsables están sujetas al poder e intereses de los políticos y de los grupos de presión, el resto de los pilares tampoco puede funcionar en forma eficiente. Honduras necesita una transformación integral o seguiremos retrocediendo en lo político, económico y social, y miles de hondureños continuarán viviendo en la pobreza.

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