Opinión

Inseguridad mundial

El tiroteo en una base militar con varios muertos y decenas de heridos, protagonizado por un soldado, es tan común en Estados Unidos; la pantomima de elecciones hoy en Afganistán, un país del que este año saldrán las tropas estadounidenses desde que lo ocuparon en 2001; los nuevos elementos en el duelo que libran Rusia y las potencias occidentales con su OTAN en torno a Ucrania; el destape por parte de una agencia de noticias estadounidense de una especie de “Twitter cubano”, montado por USAID para fomentar el descontento y las protestas contra el gobierno de Raúl Castro, y la continuación de la crisis venezolana, son algunos de los hechos que en esta semana sobresalen en el escenario internacional.

La nueva matanza protagonizada por un solitario pistolero, que engrosa el largo historial existente al respecto en Estados Unidos, y que se han producido en centros de trabajo, en universidades, en colegios y hasta en escuelas primarias, se repitió esta vez en Fort Hood, en Texas (la tercera en los últimos años en una base militar) lo que deja al descubierto una sociedad enferma, con grandes traumas, quizás producto de su adoración por las armas y del hecho de que sus soldados siempre están en guerra en algún lugar del globo terráqueo.

En Afganistán, donde las fuerzas de ocupación encabezadas por Estados Unidos no han podido siquiera derrotar a los talibanes, cada vez más fuertes, todo indica que las elecciones de hoy sábado solo aportarán más de lo mismo: inseguridad, corrupción y estímulo para que los extremistas musulmanes refuercen más sus posiciones.

Las ínfulas imperialistas de Vladimir Putin y su entorno, --con el nostálgico respaldo del pueblo ruso-- y el evidente esfuerzo de las potencias occidentales, con la OTAN, de avanzar en los antiguos territorios de la URSS hasta acorralarlo, han provocado una crisis que podría empeorar y hasta degenerarse en un conflicto catastrófico para el mundo.

El hecho de que Estados Unidos, después de décadas de fracasadas intentonas de diverso tipo, siga complotando subrepticiamente contra Cuba, como lo ha dejado al descubierto The Associated Press, más bien sirve de oxígeno a la asfixiada dictadura marxista cubana que ante su desesperado deseo de sobrevivir incluso está introduciendo reformas capitalistas y hasta le aporta credibilidad al régimen chavista de Nicolás Maduro que dice enfrentar la embestida de la “derecha oligárquica” venezolana, con el auspicio del “imperialismo yanqui”.

La cuestión es que todo esto, y todo lo demás, sigue haciendo del mundo un lugar inseguro, peligroso para vivir.