Opinión

¡Esta Honduras es maravillosa! Camina y avanza como sea. Sin seguridad, con escasos líderes visionarios, sin planificación, al cachimbazo, pero avanza.

La improvisación amenaza y puede hacerse cultural para impedirnos beneficios mayores. ¿O ya se hizo? Es la seña generalizada en los diferentes campos, político, social y a veces hasta en el económico.

En el público y en el privado. Con lo oneroso a corto, mediano y largo plazo que ello resulta. Con menos recursos que otros que tienen escasos recursos, aun cuando el infortunio insiste, no doblega a Honduras.

La improvisación tan dañina, más preciso en suelo catracho, cachimbazo, trasciende su connotación de golpe seco, ni al ejecutivo, ni reactivo al contragolpe ni al enojo, que como uno de sus significados el solo vocablo lleva implícito, sino a la confabulación perversa que la determinación hondureña rechaza.

Y se abren paso, sabe Dios cómo, esa determinación y la creatividad. El ingenio de los Cururu en La Paz, disperso en todo el territorio nacional, parece andar y hasta correr sin que las penas a tutu puedan ensañarse y detenerle.

Para procurar alguna meta, que al cachimbazo, de repente a veces fija. Honduras es cinco estrellas. Lo sabemos. Demostrado cada día cuando a pesar de aquellos, progresa.

Por eso es que hay que celebrar la iniciativa de tanto potencial benefactor que impulsa la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa. Con visión, solidaridad e inteligencia impulsa transformación y ha institucionalizado apoyo eficiente a la micro, pequeña y mediana empresa.

Este empuje de la dirigencia empresarial capitalina es ejemplo para otras entidades que por filantropía o lucro ya replican con éxito estos apoyos a las Mipymes.

De eso se trata la Feria de Artesanías y Regalos Arte y Sabor de la CCIT, además del beneficio directo a los empresarios participantes y al estímulo a los observadores a asumir el reto que plantea, recuerda que Honduras avanza. Y que el futuro exitoso marca a la esperanza.