Opinión

'Es que… uno de pobre”

El hondureño promedio se deleita con la práctica de hacerse el mártir y dar lastima. Nada refleja más esta aseveración que la ya rayada frase lastimera: “es que usted sabe que uno de pobre”.

Con esta frase, el interlocutor suele buscar agenciarse lástima, simpatía y/o empatía. Suele poner énfasis en el vocablo “pobre” y hasta agregar gestos o ademanes.

Desde hace cierto tiempo esta frase pasó de ser algo folclórico a ser la excusa perfecta para infringir la ley, buscar regalías, que todo se los den “en la boca” y hasta para delinquir.

Se invaden terrenos porque “es que usted sabe que uno de pobre no tiene dónde ir”. Se toman las calles porque “es que usted sabe que uno de pobre en algún lugar tiene que poner su puesto”. No se pagan impuestos porque “es que usted sabe que uno de pobre solo le sale para la comida del día”. En general, muchos andan buscando que todo se los den y todo lo hagan por ellos porque “es que usted sabe que uno de pobre”… Hay gente legítimamente pobre, sobre todo en el campo, que usa esta frase como un folclorismo, pero lo indignante es cuando dicha frase la dice una persona que a simple vista se ve que (por lo menos) la comida no le falta, o una señora que al tiempo que dice dicha frase hace ademanes que ponen en evidencia el “joyerío” con el que camina…

La gente debe ponerse a trabajar, respetar las leyes y el derecho de los demás y dejar de esperar que todo se los den o, peor aún, estar siempre mendigando y pidiendo que alguien más se “ponga la mano en la conciencia” (otra de esas frasecitas). Este es uno de los motivos por los que en el extranjero cataloga al hondureño como limosnero y haragán. Por unos nos llevan de encuentro a todos.