Opinión

El Consejo de la Judicatura

En esta Honduras, con los problemas acrecentándose y multiplicándose hasta el paroxismo, los políticos en el poder, ante su obvia ineficacia, optan por tomar medidas que aparentan búsqueda de soluciones, pero que en la práctica no son más que parches que no tienen otro fin más que aparentar que están haciendo algo, con la mirada puesta no en el futuro del país, sino en las próximas elecciones generales.

Uno de los más graves y grandes problemas que aqueja a esta nación es la inseguridad, la violencia delictiva de que son víctimas sus habitantes y, peor aún, la más absoluta impunidad de que disfrutan los perpetradores de toda laya.

Y es que, desafortunadamente, los llamados “operadores de justicia” –policías, fiscales, jueces y encargados de los centros penales- no solo son ineficientes de cabo a rabo, sino que muchos de sus elementos se han pasado, sin más ni más, al lado de los delincuentes ya sea actuando sin ambages como tales o protegiendo las actividades antisociales.

De esta forma, bajo las presiones de diversos sectores nacionales a internacionales que están conscientes de esta triste realidad, se ha impulsado tibiamente un proceso de depuración que hasta ahora tampoco arranca con el ímpetu que debiera, gracias a las anteriormente mencionadas complicidades y a la rampante ineptitud.

En este marco de ineficiencias, corrupción, politiquería y de clamor popular por acciones concretas, surge el Consejo de la Judicatura, que en el fondo tiene como propósito fundamental depurar al Poder Judicial de los elementos corruptos, timoratos y deficientes, que llegan incluso a frustrar los pocos esfuerzos efectivos realizados por policías y fiscales contra los delincuentes.

Pero la seriedad y efectividad del nuevo organismo se ve ensombrecido con los problemas que enfrenta para entrar en pleno funcionamiento, ya sea por la tardanza en crear los mecanismos legales para su accionar, pero más todavía porque simple y sencillamente no ha sido provisto de los fondos necesarios para su operatividad.

Ojalá que sea cierto -tal y como lo ha anunciado el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera Avilés-, que el Consejo de la Judicatura será instalado el próximo 16 de octubre, pero también que marque diferencias reales y no solo sea un parche más para “taparle el ojo al macho”.

Ya basta de poses demagógicas, de campaña política disfrazada, de que solo aparenten estar haciendo algo; los hondureños estamos tan cansados de la misma inseguridad y de los otros males, a los que no se les está buscando un remedio verdadero.

Basta ya de farsas y pantomimas.