Llegó el día. Estados Unidos celebra este martes 8 de noviembre elecciones presidenciales a las que la candidata demócrata Hillary Clinton llega con una leve ventaja frente a su principal contendiente, el republicano Donald Trump.
Así las cosas, el presidente número 45 de la gran nación del norte podría ser por primera vez una mujer, ex primera dama y exsecretaria de Estado. O un polémico empresario inmobiliario de personalidad misógina que se ha caracterizado por un discurso racista y xenófobo, cuya posibilidad de triunfo hace temblar los mercados, a los migrantes y a los países cuyos intereses e ideales son incompatibles con los suyos.
Un magnate cuya política de división ha obligado a que muchos medios de comunicación de Estados Unidos tomaran partido por primera vez en la carrera a la Casa Blanca. Pero, además, nunca como hoy los medios jugaron un papel fundamental y extraordinario, reforzando el rol que juega la prensa escrita en la democracia. La evasión de impuestos de Trump y el video sexista y grosero contra las mujeres son algunas de las revelaciones que han puesto a tambalear al candidato republicano que representa por mucho una larga lista de antivalores.
Mientras que Clinton, que no ha tenido un efecto arrasador durante la reñida campaña política, es vista como sinónimo de estabilidad y experiencia, y en el menos halagüeño de los casos como el menor de los males. Sea como fuere, el anuncio del FBI de que no presentará cargos formales en su contra por el caso de los correos electrónicos le dan un cierre al escándalo que tan caro le costó en la recta final de la contienda.
La víspera, medios estadounidenses reportaban la participación masiva de latinos y negros en las urnas, en otra arista del denominado efecto Trump, pero para votar en su contra.
Es cuestión de horas para conocer los resultados de estas históricas elecciones presidenciales que tienen en ascuas a Estados Unidos y al resto del mundo. Anticipar quién será el ganador es más un anhelo que otra cosa, dado el estrecho margen entre los dos candidatos que son vistos en extremos tan opuestos como el bien y el mal.