Editorial

Reflexiones en el mes de la patria

Inician hoy las celebraciones del 201 aniversario de la emancipación política de España, el 15 de septiembre de 1821. Las festividades vuelven a encontrar a la patria sumida en una de las peores crisis económicas y sociales de su historia moderna, padeciendo aún las secuelas de la pandemia del covid-19, que en poco más de dos años nos arrebató la vida de más de 10,972 hondureños y hondureñas, nos reveló un sistema sanitario colapsado y un sistema de educación paralizado con consecuencias inimaginables para miles de niños, niñas y jóvenes que quedaron fuera de las aulas escolares y expuestos a una educación de muy baja calidad.

El panorama se ensombrece aún más con los fenómenos meteorológicos que han golpeado y continúan golpeando al territorio nacional, con las malas políticas administrativas, la corrupción, la impunidad, los incontrolables índices de violencia y delincuencia que frenan el crecimiento económico y acaban con los sueños de miles de ciudadanos que sobreviven entre la pobreza y la miseria.

Han pasado 201 años en los que hemos ido construyendo los cimientos de la nación pobre y sufrida que hoy tenemos y que la colocan como la más pobre del continente y una de las más violentas del mundo.

Estas son razones más que válidas para que en esta ocasión consideremos estas fechas para reflexionar sobre esos retos y esos desafíos que el país debe enfrentar con gallardía para enrumbar a la nación hacia estadios de desarrollo, lo que pasa por la necesidad urgente de sentar las bases para alcanzar la unidad y la concordia entre la sociedad hondureña.

Hoy, con nuevas autoridades en la administración del Estado, es propicio levantar las banderas de nuestros héroes patrios que soñaron con una patria de oportunidades para todos sus hijos, sin distingos de banderas e ideologías políticas. Tenemos que lograrlo, la patria así lo demanda.