Editorial

Lucha contra el crimen

Los golpes que las autoridades policiales han dado al crimen organizado en los últimos días han sido de impacto.

Han logrado sacar de circulación a bandas de mareros que se dedicaban al procesamiento de supuesta cocaína y marihuana para su posterior distribución y comercialización en los mercados.

La última acción se realizó en el marco de la denominada Operación Hormiga VI en la montaña de El Merendón de San Pedro Sula, donde los supuestos miembros de la Mara Salvatrucha habían montado el centro de procesamiento de drogas. Once personas fueron detenidas en posesión de la droga y una importante cantidad de armas y teléfonos celulares.

Falta esperar que estas acciones de las autoridades policiales sean plenamente acompañadas por el Ministerio Público y los tribunales de justicia, para garantizar que los detenidos serán juzgados como establecen las leyes de la República, que purgarán sus penas en las cárceles respectivas y que no saldrán por mucho tiempo a seguir cometiendo las fechorías que están acostumbrados a hacer en contra de la ciudadanía honesta y trabajadora.

La tarea es titánica, pero el gobierno está obligado a seguir adelante con las acciones necesarias para garantizar la paz y seguridad que la sociedad demanda.

Tienen que trabajar también en el desmantelamiento de las bandas de extorsionadores que siembran el terror, principalmente entre los dueños, trabajadores y usuarios del transporte público y los pequeños comercios.

Las maras y pandillas no deben ni pueden seguir operando a sus anchas en el territorio nacional. Tomémosle entonces la palabra al presidente Juan Orlando Hernández, que ha dicho que “las maras y pandillas se podrán esconder en las profundidades de las montañas, pero hasta allá llegaremos y los capturaremos. No los dejaremos descansar. Honduras ha decidido enfrentar con valentía a estas máquinas asesinas que quieren seguir sembrando el terror”.