El discurso del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Roosevelt Hernández, en la ceremonia de ascensos de nueve generales, sigue levantando polvo en diferentes sectores de la sociedad y de la política por considerar que en el mismo violentó el principio constitucional que establece que: “Las Fuerzas Armadas de Honduras son una institución nacional de carácter permanente, esencialmente profesional, apolítica, obediente y no deliberante”.
En el acto, en el cual compartió estrado con la presidenta Xiomara Castro y la ministra de Defensa, Rixi Moncada -que sigue siendo la precandidata a la presidencia de la República por el oficialista Partido Libre-, el jefe militar sorprendió al hacer suyo el discurso oficial que cuestiona “las exoneraciones fiscales que benefician a un reducido número de familias”.
No son pocos los que consideran que al alinearse con el discurso oficial, Hernández está tomando una postura partidista, lo que contraviene el carácter apolítico de la institución castrense.
La diputada y aspirante presidencial liberal Maribel Espinoza, sobre el caso, dijo: “Al General debo recordarle que, constitucionalmente, las Fuerzas Armadas son apolíticas y no deliberantes. Que es competencia del Congreso Nacional y no de las FF AA aprobar las leyes y allí aún no se ha agendado la discusión de esa ley en particular”.
El involucramiento de los militares en tema políticos no abona a la tranquilidad social que debe imperar en la sociedad hondureña, que se apresta a una nueva contienda electoral en la que los militares tienen una misión constitucional que cumplir: “garantizar el libre ejercicio del sufragio, la custodia, transporte y vigilancia de los materiales electorales y demás aspectos de la seguridad del proceso”, y ello lo obliga a mantenerse al margen de situaciones políticas.
Con sus posiciones no coadyuva a alcanzar tal propósito.