Editorial

Fiestas patrias

Inician hoy las celebraciones del Mes de la Patria, marcadas, este año, por la pandemia del covid-19 que causa dolor y muerte a miles de familias hondureñas, que ha dejado a miles de trabajadores sin empleo y sin ingresos, y a millones de estudiantes alejados de las aulas desde hace más de cinco meses.

Las celebraciones del 199 aniversario de la Independencia encuentran a los y las hondureñas enfrentando nuevos retos, y soñando, como soñaron los héroes patrios, en la construcción de una nueva sociedad en la que se impulsen políticas públicas para reducir los alarmantes e indignantes índices de violencia y delincuencia que agobian a la ciudadanía, pero también los de pobreza y miseria que ya abaten a millones de compatriotas.

Sueñan también con políticas firmes de lucha contra la corrupción y mantienen viva la esperanza de que los escándalos que han sido denunciados a lo largo de la pandemia no queden impunes y los responsables de malversar y dilapidar los fondos públicos paguen sus delitos como lo establecen las leyes de la República.

La fecha debe servir para que las autoridades y los líderes nacionales, los docentes y el ciudadano común reflexionen sobre esos retos y esos desafíos que el país debe enfrentar con gallardía para enrumbar a la nación hacia estadios de desarrollo, lo que pasa por la necesidad urgente de sentar las bases para alcanzar la unidad y la concordia entre la sociedad hondureña.

De cara a las celebraciones del bicentenario de la independencia de Centroamérica de la corona española, no está de más volver a escribir y pedir que se retome la enseñanza en las aulas escolares de la vida y obra de los hombres y mujeres que desde 1821 a la fecha, y en diferentes escenarios, han soñado, trabajado y luchado por heredar a las nuevas generaciones una patria unida, fortalecida y visionaria; una patria solidaria con los que menos tienen; una patria libre de las oprobiosas cadenas de la corrupción y la pobreza