Mañana domingo, los militantes de los partidos Nacional, Liberal y Libre tienen una cita con el proceso democrático hondureño, un compromiso con
la patria.
En sus manos está el escoger a los mejores candidatos propuestos para los cargos en contienda y dejar en el camino a quienes por años han ocupado esos puestos pero se han olvidado de quien les eligió y con su accionar ayudaron más bien a profundizar los problemas que como la corrupción, la impunidad y la falta de transparencia, hunden en la pobreza a miles de hombres y mujeres.
Son elecciones atípicas, que se celebran en momentos en los que el país se enfrenta a una de las crisis económicas y sociales más profundas desde el retorno a la democracia; que la población sigue siendo acechada por el virus del coronavirus que en un año nos arrebató la vida y los sueños de valiosos hondureños y destrozó la economía; que expuso escandalosos casos de corrupción desde la administración pública y destapó las falencias y necesidades de sectores prioritarios como la salud y la educación.
En este escenario, agravado por los destrozos ocasionados por los dos huracanes que golpearon la geografía nacional en noviembre de 2020 y que dejaron en la calle a miles de ciudadanos, con un nuevo pico de la pandemia azotando a la ciudadanía y las inconsistencias y manipulaciones que se desprenden desde los organismos electorales, hondureños y hondureñas deben salir a ejercer su derecho al voto. Observe todas las medidas de bioseguridad y vaya a las urnas. Ese es su derecho.
No olvide que en las manos del elector está dejar en el camino, dar el voto de castigo, a aquellos candidatos que llegaron al Congreso Nacional, a las alcaldías municipales o a ocupar un cargo en la administración pública para favorecer a la corrupción y la impunidad, para torcer la ley a favor de los intereses personales o de grupos en detrimento de millones de hondureños y hondureñas que se debaten a diario entre la pobreza y la miseria, y que con su accionar obstaculizan el avance de la democracia y frenan el desarrollo de un país que se merece una mejor suerte.