Estando a punto de concluir el actual ciclo maya, el treceavo Baktun, y el inicio de otro, la Secretaría de Turismo ha programado una serie de actividades culturales que iniciándose este 14 concluirán el 21 de diciembre. Se espera la visita de miles de turistas, hondureños y extranjeros.
La concepción maya del tiempo y de la historia es cíclica y repetitiva, por lo cual un período temporal es sustituido por otro, sin que ello implique el fin del mundo.
El área poblada por los mayas: Yucatán, Belice, Guatemala y el occidente hondureño comparten raíces comunes, tanto en lo étnico como en lo cultural, por lo que han conmemorado a lo largo de este año tanto la despedida del período de 144,000 días, iniciado el año 3114 a.C. y finalizado este 21 del doceavo mes del 2012 D. C., para dar la bienvenida a otro de igual duración.
Honduras encuentra en nuestros ancestros mayas una parte importante, pero no la única, de nuestro sentimiento de identidad. Ello es así ya que nuestro país posee múltiples raíces tanto en lo antropológico como en lo cultural, por ello somos un país multiétnico y pluricultural.
Tanto nuestros antepasados como los hondureños de hoy poseen raíces mayas, lencas, tolupanes, pech, tawahkas, chortís, garífunas, además de mestizas, dependiendo de la región geográfica a la que nos referimos, lo que convierte a nuestra patria en un mosaico que le otorga un alto grado de diversidad, con dos fuerzas simultáneamente presentes: la tradición y la transición, la continuidad y el cambio.
Las diferencias deben servir no para antagonizar, por el contrario, para armonizar, tolerar y aprender a vivir en convivencia y mutuo respeto, concluyendo que poseemos tanto aspectos comunes como diferenciadores.
De los mayas debemos enorgullecernos de sus extraordinarios logros científicos, matemáticos, astronómicos, arquitectónicos, escultóricos, alcanzados por sus científicos mediante el estudio y la observación de los medios geográficos en que forjaron su civilización.
De su respeto por la madre tierra podemos aprender a amarla y preservarla, en vez de destruirla como lo hacemos de forma acelerada.
Y recordemos las recomendaciones que formula Julio Escoto respecto a Copán: “Privilegiar a la variable humana en los prospectos arqueológicos, rescatar de Copán su memoria de carne y hueso, explicar la razón política, social y cultural de las edificaciones, más allá de su descripción arquitectónica. Significa partir del objeto desenterrado para aventurarse en la explicación de su existencia”.