La historia cercana de nuestro pretérito registra tres fechas que provocaron en la ciudadanía esperanzas de transformaciones en sus vidas y en la nación, convencida de que el pasado quedaba atrás y se abrían capítulos inéditos en los anales patrios.
1957: inauguración del régimen presidido por Villeda Morales, quien personificaba la renovación generacional en el Partido Liberal, con un estilo y un contenido programático actualizados que le permitió el triunfo en las elecciones de 1954 y 1957, en la primera ocupando el primer lugar con el 48% de los sufragios, sin obtener la mayoría absoluta (la mitad más uno) consignada en la Constitución vigente, por lo que correspondía al Congreso escoger al sucesor de Gálvez al frente del Ejecutivo, que había ocupado de 1949 a 1954.
El desenlace es conocido: los diputados de las facciones cariista y reformista no concurrieron a la sesión en que se escogería al vencedor, rompiéndose así el orden constitucional, con lo que el vicepresidente Lozano se autonombró Jefe de Estado, luego, su derrocamiento en 1956 por las Fuerzas Armadas, el Gobierno interino castrense, la convocatoria a elecciones para integrar la Asamblea Constituyente, el nombramiento de “Pajarito” para el sexenio 1957-1963 por la mayoría diputadil liberal en elección de segundo grado, con la oposición de ambas facciones nacionalistas.
La renovación ideológica liberal que prometía ampliar la apertura iniciada durante el Gobierno de Gálvez en materia económica había sido influida por el, ahora extinto, Partido Demócrata Revolucionario de Honduras (PDRH), de orientación social-demócrata, y por las huelgas de 1954 con sus planteamientos laborales, para extenderla al ámbito social.
1973: López Arellano, quien retornaba al poder al derrocar a otro mandatario civil, esta vez al nacionalista Cruz en diciembre 1972, tras haber depuesto en 1963 a Villeda, lee a la nación la síntesis del Plan Nacional de Desarrollo, el más completo y de largo alcance, elaborado por tecnócratas hondureños, hasta la actualidad. Se iniciaba el reformismo militar: masiva reforma agraria, activa participación estatal en la administración de bosques, fomento industrial a la burguesía, alianza con las cúpulas sindical y campesina organizadas, marginamiento de los partidos políticos tradicionales.
El inicial dinamismo fue debilitándose por el faccionalismo interno en el Ejército, la oposición activa de terratenientes y políticos y la corrupción, desgastando al régimen y deponiendo a López para dar un giro hacia la derechización y represión, hasta el agotamiento final del reformismo.
2021: victoria electoral de la alianza partidaria encabezada por Libre, con orientación hacia la centro izquierda, venciendo a la extrema derecha controladora del país durante más de una década, a partir del golpe de Estado de 2009 que derrocó al presidente Zelaya.
La corrupción e impunidades galopantes, la venta del territorio nacional, el cinismo e hipocresía oficiales y el desempleo se conjuntaron para el triunfo aliancista, encabezado por vez primera por una dama, que recibió mayor número de votos que cualquier otro postulante a la presidencia de la república a lo largo de nuestra historia.
1957: inauguración del régimen presidido por Villeda Morales, quien personificaba la renovación generacional en el Partido Liberal, con un estilo y un contenido programático actualizados que le permitió el triunfo en las elecciones de 1954 y 1957, en la primera ocupando el primer lugar con el 48% de los sufragios, sin obtener la mayoría absoluta (la mitad más uno) consignada en la Constitución vigente, por lo que correspondía al Congreso escoger al sucesor de Gálvez al frente del Ejecutivo, que había ocupado de 1949 a 1954.
El desenlace es conocido: los diputados de las facciones cariista y reformista no concurrieron a la sesión en que se escogería al vencedor, rompiéndose así el orden constitucional, con lo que el vicepresidente Lozano se autonombró Jefe de Estado, luego, su derrocamiento en 1956 por las Fuerzas Armadas, el Gobierno interino castrense, la convocatoria a elecciones para integrar la Asamblea Constituyente, el nombramiento de “Pajarito” para el sexenio 1957-1963 por la mayoría diputadil liberal en elección de segundo grado, con la oposición de ambas facciones nacionalistas.
La renovación ideológica liberal que prometía ampliar la apertura iniciada durante el Gobierno de Gálvez en materia económica había sido influida por el, ahora extinto, Partido Demócrata Revolucionario de Honduras (PDRH), de orientación social-demócrata, y por las huelgas de 1954 con sus planteamientos laborales, para extenderla al ámbito social.
1973: López Arellano, quien retornaba al poder al derrocar a otro mandatario civil, esta vez al nacionalista Cruz en diciembre 1972, tras haber depuesto en 1963 a Villeda, lee a la nación la síntesis del Plan Nacional de Desarrollo, el más completo y de largo alcance, elaborado por tecnócratas hondureños, hasta la actualidad. Se iniciaba el reformismo militar: masiva reforma agraria, activa participación estatal en la administración de bosques, fomento industrial a la burguesía, alianza con las cúpulas sindical y campesina organizadas, marginamiento de los partidos políticos tradicionales.
El inicial dinamismo fue debilitándose por el faccionalismo interno en el Ejército, la oposición activa de terratenientes y políticos y la corrupción, desgastando al régimen y deponiendo a López para dar un giro hacia la derechización y represión, hasta el agotamiento final del reformismo.
2021: victoria electoral de la alianza partidaria encabezada por Libre, con orientación hacia la centro izquierda, venciendo a la extrema derecha controladora del país durante más de una década, a partir del golpe de Estado de 2009 que derrocó al presidente Zelaya.
La corrupción e impunidades galopantes, la venta del territorio nacional, el cinismo e hipocresía oficiales y el desempleo se conjuntaron para el triunfo aliancista, encabezado por vez primera por una dama, que recibió mayor número de votos que cualquier otro postulante a la presidencia de la república a lo largo de nuestra historia.