Columnistas

Qué importante es leer. Cómo se encuentra conocimiento y superación en los libros. La creatividad y el escape positivo de lo que niega la esencia del ser humano y lo doblega ante la vida están en los libros.

El acicate que necesita la juventud para alzar vuelo sobre las limitaciones del entorno, la ampliación de su visión a horizontes inexpugnables por la ignorancia, son connaturales en los libros.

Los libros incluyen en un mundo excluyente. No hay barrera que no sea quitada por los libros y metas que los libros no demuestren que pueden ser alcanzadas.

“Hay que inclinarse ante los libros para no tener que inclinarse ante los hombres” y “Los libros son los mejores amigos” son máximas vigentes, desconocidas por tantos.

Que sean recuperadas del olvido y grabadas en las mentes infantiles como se hiciera en el pasado. Nobles iniciativas han llevado la oportunidad maravillosa de la lectura a pequeños grupos, pero todo es insuficiente ante las carencias materiales y, sobre todo, mentales que se padecen.

La lucha desigual que debe librarse con la tecnología puede desanimar el esfuerzo de padres y mentores, pero esa es precisamente la lucha: hay que evitar consecuencias desfavorables a una población que no lee.

Analfabetas funcionales, muchos tienen títulos, pero incapaces de expresar sus ideas, en lo que puede ser más penoso por la pésima ortografía.

Es lamentable leer escritos con errores de compatriotas con maestrías y doctorados. Ni qué decir de quienes abundan en palabras soeces, según ellos por gracia o por enojo, cuando es simplemente por el acervo cultural escaso que los apresa. Los libros significan libertad en todo sentido.

¿Cuándo es que empezaremos a ver los efectos del programa esperanzador que acaban de anunciar el Gobierno y USAID? Que sea pronto que De Lectores a Líderes alcance la meta de su cobertura: 700 mil estudiantes de primero a sexto grado. Porque entonces será toda la hondureñidad la más beneficiada. Quien lee encuentra más puertas abiertas.