Durante el Covid-19, la prioridad después de preservar la vida y de evitar contagio, es el manejo de fondos públicos.
Toda acción que visibilice los procesos de adquisición de bienes y servicios del gobierno, debe promoverse. Hay personas reacias a la unidad que exige el momento. Unas por ideología, otras por sus frustraciones, otras porque les es rentable.
Por lo que sea, si se denuncia corrupción hay que investigar. Y según, bienvenida la persecución penal. Si surgen sospechas de malos manejos, la sociedad civil y cualquier ciudadano, deben exponerlas y los órganos contralores, actuar de inmediato.
Cada ente público o privado anti corrupción, ha de contar ya con el marco propicio a la exhibición de actos de corrupción. Si se asegura que el sistema funciona y que se descubrirá el delito, se abstendrán de cometerlo. Garantizar que no hay forma de evadir la justicia.
En el centro de la dinámica de adquisiciones públicas, esta INVEST. Su gerente, Marco Bográn, es el ideal ciudadano de un servidor público: es eficiente y honrado. Ni la menor duda. En 5 gobiernos lo ha demostrado. Pero no solo hay que ser hay que parecer. No tiene que hablar de lo que no es su campo, la eminencia médica es su papa, no él, magnífico abogado y administrador. Debe hacer lo que este a su alcance para transparentar su tarea. No se escogen los parientes por consanguinidad ni por afinidad. No dar lugar a los que no por celo patriótico, buscan empanar su gestión y la del gobierno. Esta es oportunidad a aprovechar.
El PNUD, organizaciones de sociedad civil con credibilidad deben acompañar todos los procesos de INVEST.
Las iglesias, como lo propicio el Presidente Flores en el Huracán Mitch, son las más indicadas para dar fe de la corrección de actuaciones. Inclúyanlas. Nada cuesta llamar públicamente a la presentación de ofertas. Que todo el que quiera, participe. Incluidos los de dudosa reputación. Perfectible como es el ser humano y con un marco definido pueden aun aprender a ser decentes.