Por más vaivenes que el país siga enfrentando sin que la población sienta comodidad como la de marchar en un tren, sino más bien en las sacudidas que pueda darnos una montaña rusa, revelándonos como una sociedad agitada, la Unión Europea no suelta prenda en continuar dándonos la mano.
Qué bueno tener quien te extienda una mano cuando más lo necesites.
La UE ha concentrado su apoyo para Honduras con fuertes vínculos culturales, políticos e históricos en relaciones económicas, comerciales, de cooperación técnica y financiera, de diálogo con sociedad civil y, más últimamente, y vale citarlo por la coyuntura actual, con una relación política.
Desde la Declaración de Estocolmo de 1999, que cubría aspectos como la gobernanza, los derechos humanos y la eficacia de la ayuda, se han desarrollado planes de acción conjunta entre Honduras y sus donantes, y con el acuerdo de Asociación con la UE se intensificaron las relaciones económicas, favoreciendo la inversión y la competitividad, la cooperación técnica y financiera con temáticas sobre la seguridad alimentaria, empleo y Estado de Derecho, y en el diálogo con la sociedad civil ha concretado relaciones con actores sociales a un nivel nacional y local.
Las relaciones políticas entre Honduras y la UE se rigen por un Acuerdo de Asociación firmado en 2012 y uno de los pilares es el diálogo político, donde se ejerce un efecto indirecto en el proceso de integración política que contribuya a la estabilidad de Honduras y la región.
Ante eso, debemos tener en cuenta el apoyo de la UE en estos momentos de cambios políticos en el país, de reformas electorales y de transparencia en los procesos y que el embajador de la UE en Honduras, Alessandro Palmero, ha reiterado la voluntad para seguir apoyando a nuestro país en los programas de fortalecimiento de la justicia y democracia.
En cuanto al respaldo de la UE en la coyuntura política actual, hay interés por las reformas electorales y en esta línea ha ofrecido 24 millones de euros para elaborar la nueva tarjeta de identidad. Para las elecciones generales del 2017, la UE envió la Misión de Observación Electoral (MOE-UE) compuesta por 90 observadores.
La UE propugna diálogo nacional, pero a su vez propone ideas sustanciosas para las reformas electorales y demuestran con financiamiento su apoyo a procesos como la depuración del RNP. La UE no suelta prenda en este proceso de cambios y reformas políticas.