Breves datos biográficos de los principales protagonistas de los acontecimientos de 1923 ubican al lector en perspectiva. Arias Boquín, Juan Ángel: (1859-Comayagua, 1927-Guatemala). Médico, diplomático, político, diputado, ministro de Gobernación y Relaciones Exteriores. Hijo y nieto de gobernantes, asumió el poder del 18 de febrero al 13 de abril de 1903, derrocado por la oposición encabezada por Manuel Bonilla. Bonilla Vásquez, Policarpo. (1858-Tegucigapa, 1926-New Orleans). Abogado, diplomático, diputado, comerciante. Organizador del Partido Liberal. Presidente (1894-1899). Carías Andino, Tiburcio. (1876-1969-Tegucigalpa). Abogado, general, catedrático, político. Uno de los reorganizadores del Partido Nacional, Presidente (1933-1936), dictador (1936-1948). Rafael López Gutiérrez (1855-1924, Tegucigalpa). General, ministro de Guerra. Gobernante (1920-1924). Algunos acontecimientos acaecidos: 1920: se funda el Partido Comunista de Honduras. Las empresas bananeras controlan la economía nacional bajo la modalidad de enclave: sistema de plantaciones capitalistas integradas verticalmente: cultivo, transporte, mercadeo. La fruta constituye el 85% del total de exportaciones hondureñas. Planilla laboral de 22,000 trabajadores, nacionales y extranjeros. La minería absorbe 1,500 asalariados. 1921: Unión tripartita de Guatemala, El Salvador, Honduras. Colapso de la misma con el derrocamiento del mandatario guatemalteco. Fundase la Federación Obrera Hondureña. 1923: Segundas Conferencias de Washington, firma de tratados de las naciones centroamericanas y EUA. Se reitera la neutralidad de Honduras en los conflictos bélicos regionales, incluida en los acuerdos suscritos en 1907. “La lucha por el poder y las prebendas del cargo adquiere particular ferocidad en los países donde las oportunidades de enriquecimiento a través de las actividades económicas están seriamente limitadas (...). Esta sombría situación fue de lo peor en Honduras, donde la ausencia de un importante sector exportador de propiedad nacional, no distraía a las clases altas de su tradicional interés en la política. Como las oportunidades económicas estaban seriamente limitadas, el control de la presidencia era la única ruta segura hacia la fama y la fortuna y las ambiciones de los grupos competidores hacían que las principales compañías fruteras se involucraran en las intrigas bizantinas de la política hondureña. Las compañías fruteras tenían los recursos financieros y materiales para respaldar una revolución y los políticos tenían frente a ellos el aliciente de las concesiones. Los intereses extranjeros dominaban el banano, la minería, la banca; el control de la presidencia era la única forma segura de lograr riqueza y prestigio (...). Las camarillas políticas eran débiles y los gobiernos hondureños carecían de recursos suficientes para independizarse de la influencia de las compañías fruteras.
El período que terminó en 1920 estuvo marcado por una larga lucha por la presidencia que produjo guerras civiles, frecuentes cambios de gobierno y acusaciones de corrupción. Fue uno de los períodos más sombríos de la historia hondureña y destruyó las esperanzas de la generación que había llevado a cabo las reformas políticas y sociales en la década de 1870.” (Thomas, Victor Bulmer. “La economía política de Centroamérica desde 1920”, pp. 19, 27).Cuando ocurrían disputas entre los gobiernos nacionales y las bananeras, estas recurrían al Departamento de Estado para que interviniera a su favor. La política exterior estadounidense de la época se fundamentaba en la llamada “Diplomacia del Dólar y el Gran Garrote”.