El próximo jueves 27 de enero del año 2022 se realizará la ceremonia de investidura de la presidenta constitucional de la República de Honduras, Iris Xiomara Castro Sarmiento. Y, como hecho trascendental e histórico, ella será la primera mujer presidenta del Estado republicano de Honduras.
Esta investidura presidencial representa la culminación sublime de una victoria electoral ganada limpia y masivamente por la mayoría de hondureños y hondureñas honestos contra los procesos corruptos del gobierno orlandista.
Evidentemente no ha sido fácil ganarle las batallas al orlandismo, pues, en la estructura de su sistema administrativo se encuentra la corrupción en todo y en todos, el abuso de poder es una constante y la influencia del dinero en las campañas políticas un hecho. Sortear las murallas de la autocracia de los tres poderes del Estado bajo la jefatura de un solo hombre, un gran reto. Caminar los campos minados donde no existe la institucionalidad y ha desaparecido el Estado de derecho, un peligro. Detener la pretensión destructiva de plataformas ideológicas y pensamientos políticos que sustentan las instituciones políticas, incluyendo al Partido Nacional, un logro. Descubrir los crímenes de lesa humanidad, un asunto de justicia internacional. Borrar el estigma de Honduras como un narcoestado y del presidente saliente como un coconspirador de narcotráfico, un caso pendiente de la justicia de EE UU.
Esta investidura presidencial representa el puente entre la confianza depositada del pueblo y el compromiso de la presidenta de establecer los tiempos para: restaurar la institucionalidad, el Estado de derecho y la justicia; conducir a los corruptos a la justicia; recuperación económica y fortalecer la hacienda pública; generación de empleos y reducción de la pobreza, fundamentar principios y valores morales en la sociedad como un todo; construir un gobierno incluyente de todos los sectores sociales y económicos con especialísima atención a los más pobres y los más necesitados; proteger a nuestros ancianos y discapacitados; cuidar de nuestros niños y brindarles oportunidades a nuestros jóvenes; reformar los sistemas educativo y salud pública; respetar y conservar el medio ambiente; modernizar las universidades; consolidar la competitividad en la agricultura y ganadería, pesca, acuicultura y su industria; vigilar el precio, las pesas y medidas justas para el productor y consumidor; garantizar soberanía y seguridad alimentaria; proteger la soberanía nacional; exigir excelentes y beneficiosos resultados para los hondureños, quienes están cansados de obedecer sacrificios impuestos y que, en su vida cotidiana nada mejore y cada vez sea más pesada y dura.
Renuévanse los valores con la presidenta Xiomara Castro, desde su triunfo arrollador el pueblo vive a su alrededor un ambiente de paz, fe y esperanzas.
Apoyemos a la nueva presidenta, que nos gobierne con sabiduría para consolidar un país de instituciones fuertes, recuperar la confianza y dar norte a Honduras para convertirla en nación próspera, pujante, generosa, admirada y temerosa de Dios. Queda planteado.
Esta investidura presidencial representa la culminación sublime de una victoria electoral ganada limpia y masivamente por la mayoría de hondureños y hondureñas honestos contra los procesos corruptos del gobierno orlandista.
Evidentemente no ha sido fácil ganarle las batallas al orlandismo, pues, en la estructura de su sistema administrativo se encuentra la corrupción en todo y en todos, el abuso de poder es una constante y la influencia del dinero en las campañas políticas un hecho. Sortear las murallas de la autocracia de los tres poderes del Estado bajo la jefatura de un solo hombre, un gran reto. Caminar los campos minados donde no existe la institucionalidad y ha desaparecido el Estado de derecho, un peligro. Detener la pretensión destructiva de plataformas ideológicas y pensamientos políticos que sustentan las instituciones políticas, incluyendo al Partido Nacional, un logro. Descubrir los crímenes de lesa humanidad, un asunto de justicia internacional. Borrar el estigma de Honduras como un narcoestado y del presidente saliente como un coconspirador de narcotráfico, un caso pendiente de la justicia de EE UU.
Esta investidura presidencial representa el puente entre la confianza depositada del pueblo y el compromiso de la presidenta de establecer los tiempos para: restaurar la institucionalidad, el Estado de derecho y la justicia; conducir a los corruptos a la justicia; recuperación económica y fortalecer la hacienda pública; generación de empleos y reducción de la pobreza, fundamentar principios y valores morales en la sociedad como un todo; construir un gobierno incluyente de todos los sectores sociales y económicos con especialísima atención a los más pobres y los más necesitados; proteger a nuestros ancianos y discapacitados; cuidar de nuestros niños y brindarles oportunidades a nuestros jóvenes; reformar los sistemas educativo y salud pública; respetar y conservar el medio ambiente; modernizar las universidades; consolidar la competitividad en la agricultura y ganadería, pesca, acuicultura y su industria; vigilar el precio, las pesas y medidas justas para el productor y consumidor; garantizar soberanía y seguridad alimentaria; proteger la soberanía nacional; exigir excelentes y beneficiosos resultados para los hondureños, quienes están cansados de obedecer sacrificios impuestos y que, en su vida cotidiana nada mejore y cada vez sea más pesada y dura.
Renuévanse los valores con la presidenta Xiomara Castro, desde su triunfo arrollador el pueblo vive a su alrededor un ambiente de paz, fe y esperanzas.
Apoyemos a la nueva presidenta, que nos gobierne con sabiduría para consolidar un país de instituciones fuertes, recuperar la confianza y dar norte a Honduras para convertirla en nación próspera, pujante, generosa, admirada y temerosa de Dios. Queda planteado.