Columnistas

Expectativas y realidades

Sin incurrir en pesimismos, intentado ser realista, los próximos doce meses no auguran resultados positivos. Se intensificará la actividad política partidaria en desmedro del quehacer administrativo estatal. ¿De dónde procederán los fondos para financiar la saturación propagandística, cargada de promesas y sueños irrealizables?

Tanto los partidos políticos tradicionales y nuevos, revelan divisionismos internos que desnudan las disputas por cuotas de poder y liderazgo, ayunos de propuestas factibles para enfrentar las cada vez más complejas problemáticas. El electorado, hastiado de demagogos (as), recibirá más de lo mismo.

La institucionalidad se debilitó con la decisión presidencial en conceder a las Fuerzas Armadas atribuciones que superan las asignadas en la Constitución, otorgándoles adicionales elevadas sumas a su ya inflado presupuesto, subordinando las dependencias a cargo de la actividad agrícola. El cuestionamiento campesino y empresarial se ha manifestado en oposición a esa decisión, cuyas motivaciones son objeto de controversias. La salud y educación públicas han dejado de ser prioridades fundamentales; el deterioro en la calidad es evidente; la desigualdad socioeconómica se profundiza al igual que la violencia, corrupción, impunidad. La creciente escasez de agua agudizará la sequía y la propagación de epidemias.

El endeudamiento estatal, interno y externo, alcanza niveles inaceptables; se recurre a emitir “bonos soberanos”, comprometiendo aún más las finanzas públicas.

Militarización, autoritarismo, secretividad, intolerancia: tendencias crecientes a expensas de la civilidad. Hondutel, Banadesa, ENEE agudizan sus crisis financieras, al borde la quiebra, despidos de personal, eventuales privatizaciones. El CNA denuncia nuevos casos de corrupción en el ente proveedor de electricidad.

El descrédito diputadil, ante la comunidad nacional e internacional, es total, ante el desesperado intento de no renovar la permanencia de la Maccih: les resultan amenazantes sus investigaciones que desnudan el saqueo sistemático del presupuesto asignado al Legislativo. Este es el escenario que acecha al pueblo hondureño este 2020. La pasividad e indiferencia ciudadanas reforzarán estos sombríos escenarios.