El Compendio fue publicado en abril de 2004 y tiene su origen en el Catecismo de la Iglesia Católica. El Catecismo despertó el anhelo de contar con un instrumento semejante que recogiera con mayor detalle la Doctrina Social de la Iglesia, y así, durante el Sínodo de los Obispos sobre la Iglesia en América (1999), un padre sinodal sugirió la posibilidad de redactar un documento de este tipo. San Juan Pablo II (1978-2005) acogió la propuesta con solicitud e impulsó la preparación de lo que hoy es el Compendio: una presentación sintética y sistemática de la Doctrina Social de la Iglesia, aunque como es obvio, no incluye el Magisterio posterior a su fecha de publicación. La redacción del Compendio estuvo a cargo del Consejo Pontificio “Justicia y Paz” del Vaticano.
El Compendio consta de 583 párrafos y de unos índices que ocupan alrededor de doscientas páginas en la edición oficial impresa. La estructura parte de una Introducción que habla de “Un humanismo integral y solidario”. El cuerpo central consta de tres partes, resumidas en doce capítulos, y finaliza con una conclusión en la que se aboga “Por una civilización del amor”. Entre los capítulos más destacados, cabe señalar el dedicado a la “Familia, célula vital de la sociedad”, o los que se centran en “El trabajo humano”, “La vida económica”, “La comunidad política”, “La comunidad internacional”, “La salvaguarda del ambiente”, “La promoción de la paz”.
La Iglesia es consciente de que el esfuerzo para solucionar los problemas de la sociedad en el ámbito político y económico está amenazado muchas veces por la prevalencia de intereses egoístas y de poder. Por eso la Iglesia quiere ofrecer, junto con la ayuda de los sacramentos, una enseñanza social que pueda contribuir a purificar la razón para que sea más fácil percibir lo que es justo y debe hacerse, y para luego ponerlo en práctica. Esa es la Doctrina Social de la Iglesia y, para conocerla, el Compendio es buen comienzo.
El Compendio brinda un cuadro completo de las líneas fundamentales de la DSI y la relación existente entre esta doctrina y la nueva evangelización. La enseñanza y la difusión de la doctrina social ofrece sobre todo una “visión integral y una plena comprensión del hombre” en su dimensión personal y social.
El Compendio se propone como un instrumento para el discernimiento moral y pastoral de los complejos acontecimientos que caracterizan nuestro tiempo; como una guía para inspirar, en el ámbito individual y colectivo, los comportamientos y opciones que permitan mirar al futuro con confianza y esperanza; como un subsidio para los fieles sobre la enseñanza de la moral social. Cabe subrayar que el texto ha sido elaborado en modo que pueda ser aprovechado no sólo ad intra, es decir por los católicos, sino también ad extra. En efecto, los hermanos con quienes estamos unidos por el mismo Bautismo, los seguidores de otras Religiones y todos los hombres de buena voluntad, pueden encontrar aquí inspiraciones para una reflexión fecunda y un impulso común para el desarrollo integral de todos los hombres y de todo el hombre.
El Compendio profundiza en el conocimiento de la realidad actual mundial distinguiendo dentro del ámbito social lo saludable y lo pernicioso; lo que puede ser aprovechado si se trata adecuadamente y lo que ha de ser corregido o eliminado. Como indica su título, el compendio recoge la doctrina social de la Iglesia; pero de una Iglesia que vive en el mundo.
La Iglesia, con gran firmeza, cuestiona los efectos negativos de la “globalización de la economía y la mundialización de la cultura”. Enfatiza, que, en la práctica, estos procesos han propiciado una fractura social como nunca antes vista y una profunda desigualdad social, acentuando una brecha entre los más ricos y los más pobres a escala planetaria.
Otro de los aspectos centrales abordados en el documento es el “trabajo humano”. Se presenta una amplia descripción de la nueva realidad laboral, evidenciando sus luces, denunciando los peligros y aplicando los principios fundamentales ya conocidos a los nuevos escenarios laborales. En esta línea, la Iglesia hace manifiesto su sentimiento de censura y preocupación ante los altos índices de desempleo registrados mayormente en los países del tercer mundo, por lo que, se solidariza con la frustración y desconcierto en que viven millares de jóvenes que aspiran a un empleo, y aboga por una pronta acción público-privada en la búsqueda de soluciones efectivas para revertir esta anómala situación.
El medio ambiente es otro de los aspectos relevantes del documento. Una de las preocupaciones centrales es el impacto que la crisis ecológica genera, y generará, afectando con mayor rigor a las poblaciones más vulnerables de las áreas rurales y de las periferias urbanas.
El texto, también, llama la atención sobre otra gran variedad de elementos medioambientales, como ser el acceso al agua potable, la contaminación del aire en las ciudades, la deforestación indiscriminada, los riesgos de la explotación minera, entre tantos otros. Se hace una categórica afirmación: “los graves problemas ecológicos requieren un efectivo cambio de mentalidad que lleve a adoptar nuevos estilos de vida”. Tales estilos de vida deben estar presididos por la “sobriedad, la templanza, la autodisciplina, tanto a nivel personal como social”. Sintetizando, el Compendio se propone ante todo para “sostener y animar la acción de los cristianos en campo social, especialmente de los fieles laicos”. Es decir, es “un libro de consulta para ser leído y estudiado”. La Iglesia pone en las manos de sus fieles laicos los principios de reflexión, los criterios de juicio y las directrices de acción como base moral para guiar su conducta personal genuinamente en cualquier tipo de ambiente en que se encuentre y ante cualquier oportunidad indecorosa que se le presente. Graves problemas ecológicos requieren un efectivo cambio de mentalidad que lleve a adoptar nuevos estilos de vida. Tales estilos de vida deben estar presididos por la “sobriedad, la templanza, la autodisciplina, tanto a nivel personal como social”. Sintetizando, el Compendio se propone ante todo para “sostener y animar la acción de los cristianos en campo social, especialmente de los fieles laicos”. Es decir, es “un libro de consulta para ser leído y estudiado”. La Iglesia, pone en las manos de sus fieles laicos los principios de reflexión, los criterios de juicio y las directrices de acción como base moral para guiar su conducta personal genuinamente en cualquier tipo de ambiente en que se encuentre y ante cualquier oportunidad indecorosa que se le presente.