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Competencias del futuro

El de las habilidades o competencias es un tema que, en los últimos años, se ha convertido en el centro de la discusión. Con el desarrollo de la tecnología 5.0 y las transformaciones en la demanda laboral del siglo XXI, se han generado cambios significativos en el escenario internacional de la educación superior.

En el año 2020, un reporte del Foro Económico Mundial sobre el futuro de los empleos indicaba que las competencias que los empleadores consideran que tendrán mayor demanda antes del 2025 son: la capacidad de análisis, el pensamiento crítico, la capacidad para resolver problemas, la facilidad de comunicación, el manejo de información y las habilidades relacionadas con la autogestión como la resiliencia, el aprendizaje activo, la flexibilidad y la tolerancia al estrés.

En América Latina son muy pocas las universidades que están ajustando sus currículos a esta nueva realidad. El desarrollo de estas competencias no es sistematizado en los sistemas educativos como regla general, y la realidad es que son muy pocas las universidades que incluyen el desarrollo de estas competencias en sus currículos. En Honduras tal vez Unitec es la que destaca ajustando su oferta académica en función de las nuevas exigencias del mercado laboral. En el lado de las universidades públicas, la Universidad Nacional de Agricultura últimamente está trabajando para ajustar y aumentar su oferta académica de acuerdo a la demanda del mercado nacional, con oferta académica vinculada a las ciencias agrarias.

La UNAG le apuesta a consolidar un modelo educativo institucional centrado en el estudiante, basado en el socio-constructivismo, con enfoque por competencias, que implica trasladar el foco de la información al conocimiento significativo. En este sentido, el proceso de aprendizaje se apoya en estrategias metodológicas que promueven la implicación del educando y facilitan el aprendizaje significativo y funcional. Enorme desafío que tiene esta universidad para cambiar el chip en la formación de los educandos y de los profesores, ya que por años el modelo de formación ha sido por objetivos y no por competencias.

El desafío está planteado para las universidades hondureñas, ya que los empleadores no están satisfechos con las habilidades de los graduados, lo que se traduce en un problema para mejorar el clima de negocios e inversión. Según los empleadores, lo importante para un profesional del futuro no se centra es lo que sabe al graduarse, sino en su capacidad de aprender y adaptarse a situaciones, tecnologías y procesos cambiantes.

En este sentido, las políticas educativas al nivel superior deben prestar más atención a los aprendizajes, competencias y habilidades de los educandos, y no priorizando su dominio de los contenidos. Llegar a las grandes ligas con egresados competentes requiere un proceso sistemático, donde el empoderamiento del docente y educando son claves. Adicionalmente, es clave la evaluación universitaria, la cual permite medir competencias, mejorar la calidad y pertinencia educativa, sistematizando el desarrollo de habilidades altamente demandadas por los empleadores a nivel nacional y, por qué no, a nivel mundial.