Opinión

Ciudades modelo

Cuando creímos que había pasado el peligro de que se considerara la idea de permitir la creación de una Región Especial de Desarrollo (RED) en nuestro territorio, los que apoyamos el respeto a la ley fuimos sorprendidos por la noticia de que en nuestro Congreso Nacional sigue latente el deseo de llevar a cabo el proyecto al que, por eufemismo, se le da el nombre de “Ciudades modelo”.

En la mañana del recién pasado lunes, en el programa Frente a Frente, el periodista Renato Álvarez, siempre interesado en dar a conocer con imparcialidad asuntos de interés nacional, tuvo como invitados en su programa a un representante del Poder Ejecutivo y a otro del Congreso Nacional, ambos convencidos de que el proyecto será de beneficio para Honduras. Al parecer, Don Renato no pudo contar con la presencia de alguien que hiciera comentarios en contra de lo que al siguiente día empezaría a discutirse en el Congreso, pero informó que había dado instrucciones para que se dejara entrar a cualquier persona que deseara participar en el debate sobre el tema.

Algunos de los mensajes que recibió y dio a conocer Don Renato durante su programa dieron la impresión de haber sido redactados sin conocer los cambios que, aparentemente, se han hecho al proyecto original propuesto por el economista que anda en busca del lugar apropiado para hacerlo realidad.

Yo estaba en contra del proyecto original y no puedo opinar sobre los cambios que se han hecho para que no pueda ser considerado inconstitucional y volverlo factible; sin embargo, la carta que circula en la red, firmada por el Dr. Paul Romer y los aspirantes a formar parte de una Comisión de Transparencia para las Regiones Especiales de Desarrollo (REDs) me da la impresión de que esos señores han encontrado una manera respetuosa de declinar su nombramiento por no estar de acuerdo con los cambios propuestos. Dicha carta, del 7 del presente mes, está dirigida al Presidente de la República de Honduras, con copia para el Presidente del Congreso Nacional.

Me parece lógico pensar que si el Gobierno de Honduras va a ejercer su autoridad sobre esas Regiones Especiales de Desarrollo y a proporcionar las medidas de seguridad correspondientes, ¿cuál es la necesidad de crearlas? ¿No sería mejor volver a apoyar la posibilidad de que nuestro país llegue a ser un país modelo atrayendo inversionistas dispuestos a respetar nuestras leyes y a contribuir con las medidas de seguridad? ¿No sería mejor garantizar la seguridad jurídica y la estabilidad monetaria para que nadie tenga temor de invertir en Honduras? ¿Qué necesidad tenemos de experimentar cuando tenemos todo lo necesario para sentar las bases de un desarrollo debidamente planificado que incluiría a todos nuestros ciudadanos?

En este momento tan difícil en que se nota el deseo de provocar la división y el caos para hacer posible la reforma a la Constitución que tanto ansían los que pretenden, para su propio beneficio, seguir el camino de países que nada tienen que envidiar, todos debemos unirnos, olvidando odios y rencores provocados por el sectarismo político.

Olvidémonos de proyectos fantasiosos y dediquémonos a investigar a cada uno de los candidatos a cargos de elección popular. Utilicemos, pacíficamente, nuestro derecho a la democracia participativa comunicando a quienes nos representan en los tres Poderes del Estado lo que sentimos y lo que deseamos.

Sabemos perfectamente bien que la mayoría de los problemas que enfrentamos surgen de nuestra propia irresponsabilidad de acudir a las urnas a ciegas, impulsados por motivos que nada tienen que ver con la razón y la convicción.