Por: Ariel Araneda. Profesor jubilado
¿Se puede comprar todo en la vida? Una reflexión al respecto señala: “Puedes comprar una cama, pero no el sueño. Un reloj, pero no el tiempo. Un libro, pero no el conocimiento. Una posición, pero no el respeto. Una medicina, pero no la salud. La sangre, pero no la vida. El placer, pero no el amor. Las indulgencias, pero no el perdón. Una casa, pero no un hogar. Una banca de una iglesia, o un lugar en el cementerio, pero no el cielo. El alimento, pero no el apetito. El lujo, pero no la belleza. El crucifijo, pero no la fe”.
¿Acaso se podrían comprar? Modales, moral, respeto, carácter, sentido común, confianza, paciencia, integridad. Humildad. Tiempo. Deseos, sueños. No se trata de bienes y servicios, por ende, no se regalan, son parte del aprendizaje vital de la vida.
En el sitio https://ixcis.org/ se nos narra la siguiente historia: Un hombre entró en un local. Maravillado con la belleza del lugar, preguntó: ¿Señor, qué se vende aquí? Los dones de Dios, le respondió el señor. ¿Cuánto cuestan? Volvió a preguntar. ¡No cuestan nada! ¡Aquí todo es gratis! El hombre contempló el local y vio que había jarros de amor, frascos de fe, paquetes de esperanza, cajitas de salvación, mucha sabiduría, fardos de perdón, paquetes grandes de paz y muchos otros dones.
El hombre, maravillado con todo aquello, pidió: por favor, quiero el mayor jarro de amor, todos los fardos de perdón y un frasco grande de fe. Entonces, el señor preparó todo y le entregó un pequeño paquetito que cabía en la palma de su mano. Incrédulo, el hombre dijo: Pero, ¿cómo puede estar aquí todo lo que pedí? Sonriendo, el señor le respondió: ¡en el local de Dios no vendemos frutos! Solo semillas. ¡Plántelas! Un relato similar leemos en https://www.aciprensa.com/, sobre un hombre que buscaba hacer sus comprar navideñas.
Llegó a un local llamado “La tienda del cielo”, donde compró paciencia, amor, gozo, paz, fe, benignidad, bondad, mansedumbre y templanza. En caja preguntó: ¿Cuánto debo? Un ángel respondió: “Hijo Mío, ¡JESÚS pagó tu deuda hace mucho tiempo!”.