Sería injusto que se le atribuyese solo al presidente del Congreso Nacional el tema de la negligencia que ha ocurrido con la elección de los nuevos magistrados que conformarán la nueva Corte Suprema de Justicia (2023-2030), pues ya debería de haber entrado en funciones desde el sábado pasado.
En mi humilde opinión, hemos sido testigo de varios aspectos. Lo Bueno: que por primera vez en la historia hubo una Junta Nominadora que hizo una labor titánica, loable y determinante, como para que los “honorables” no se complicaran la vida al momento de elegir a 15 de 45 postulantes, pues se les remitió una lista en el orden de acuerdo a su capacidad académica (no política) mediante una evaluación que le costó tiempo y dinero al Estado de Honduras.
¿Recuerdan ustedes por qué muchos hombres y mujeres profesionales del derecho no participaron ante la convocatoria de la Junta, teniendo méritos para participar? ¿Será que ya sabían que al final serían los politiqueros los que manosearían tan extraordinario esfuerzo?
¿Les están violentado el principio de igualdad ante la ley a 30 de ellos pues nadie les dijo que tenían que ser activistas o mandaderos de algún partido político a la hora de ser electos por el CN? Dicho sea de paso hoy lunes hay tiempo hasta las 11 de la mañana para corregir esta nefasta situación y hacer la elección de forma democrática con el voto individual por diputado para apoyar o no a cada uno de los postulantes, tal y como le exigen los gobiernos cooperantes y la ley.}
Lo Malo: el mensaje negativo que le transmiten a las nuevas generaciones de estudiantes de derecho específicamente, en el sentido que les están diciendo: “No importa que estudies y que tengas méritos académicos, si quieres ser magistrado algún día debes ser un ‘sobalevas’ o servil de los políticos corruptos que te apoyarán para ostentar ese cargo honorable solo si les apañas sus mañas y eres servil a ellos”.